Por Alejandro [email protected]
El ex embajador argentino en Chile, y ex ministro provincial, Carlos Abihaggle declaró ayer en una nueva jornada del megajuicio de lesa humanidad que durante la última dictadura militar fue víctima de interrogatorios encapuchado y mientras le gatillaban en falso.
Lo dijo en la audiencia en la que se juzga a más de una treintena de ex jueces federales, militares y policías retirados por los secuestros y detenciones ilegales, torturas y desapariciones perpetrados durante el último gobierno militar, en la década del 70’. Abihaggle confirmó ante el tribunal que estuvo detenido junto a cientos de personas en el Liceo Militar Espejo, casi todos presos políticos y que luego permaneció en idéntica situación en la Compañía de Comunicaciones. El dirigente político fue detenido por las fuerzas militares la misma noche del golpe de Estado, el 24 de marzo de 1976 y permaneció cuatro meses preso hasta su liberación definitiva. Relató además que su militancia política le significó por aquellos días que a pesar de estar casado y tener tres hijos, las autoridades de la UNCuyo le dictaran la cesantía en su cargo de docente y además le prohibieran la entrada a la casa de altos estudios. Durante su declaración Carlos Abihaggle recordó el pavor que significaba ir al interrogatorio. “Ya habíamos visto volver a dos o tres compañeros que regresaron en muy mal estado, uno de ellos herido, y uno se enfrentaba a la incertidumbre de no saber que le iba a pasar”, reveló. El ex funcionario mendocino y ex diplomático recordó que “las veces que me llevaron al interrogatorio, me encapucharon una vez que ingresé a la sala. Allí me hacían preguntas y de tanto en tanto me gatillaban las armas”. Señaló que “no sabíamos porqué estábamos allí, nadie nos daba explicaciones ni nos decía nada”, tras lo cual resaltó que “nunca vino ni un juez ni un fiscal a preguntar por mi situación”. También indicó que el interrogatorio lo hacían hombres de las fuerzas militares que no eran de Mendoza. Entre las cosas insólitas que vivió en la cuadra donde estaba alojado junto al resto de los presos políticos, Abihaggle recordó que el dirigente político Marcos Garcetti logró hacerse de una guitarra y que allí formaron un grupo al que dieron en llamar “Las voces del barracón” por la barraca en la que estaban presos. Sin embargo, fue efímera su existencia ya que de inmediato apareció en la noche el jefe militar a cargo Dardo Migno, los sermoneó como si fueran soldados, “nos quitó la guitarra y nos dijo que la ponía presa con el resto de los instrumentos de la banda militar”. Más allá de la anécdota Abihaggle recordó con pesar los oscuros meses que pasaron detenidos, algo que nunca imaginó que le ocurriría. Su suerte fue mejor que la de otros como Garcetti, que en vez de ser liberado fue trasladado al penal de La Plata donde fue torturado.



