Después del acto oficial por el Bicentenario del Cruce de los Andes y de que el presidente Mauricio Macri se despidió de Mendoza, los puestos del patio de comidas ya estaban preparados para recibir a centenares de vecinos tentados por el olorcito que despedían las parrillas y las sartenes que rodeaban el Campo Histórico El Plumerillo.
La ola de calor también favoreció la venta de bebidas frescas, fernet, cerveza y vino. Turistas y mendocinos participaron consumiendo empanadas y choripanes mientras esperaban que terminaran de cocinarse pollos, paellas y parrilladas.
Los mesones se colmaron de gente y en la calle no había espacio ni para caminar entre las sillas. Tanta demanda dejó sin respiro a los cocineros que tomaban pedidos por decenas. Belén Pereira, a cargo de Parrillada La Chicha preparó una cazuela con pollos, cebollas y zanahorias que fue uno de los platos destacados de la noche.
No faltaron los puestos con comida rápida ofreciendo hamburguesas, panchos, pizzas y papas fritas.
Las familias de la zona aprovecharon la ocasión para vender a los visitantes gaseosas, helados y hacer un dinero extra. Una inmensa cena patria y familiar se disfrutó al cierre del protocolo y los discursos.
Para ingresar, había que tener precinto
Muchos de los vecinos que se acercaron espontáneamente hasta el Campo Histórico El Plumerillo para ver de cerca al presidente Mauricio Macri y para participar de los actos por los 200 años del Cruce de los Andes no pudieron acceder, ya que la entrada estaba restringida.
Un grupo reducido de militantes y trabajadores municipales con precintos en mano fueron los únicos habilitados para traspasar las rejas que rodean el monumento histórico. Afuera quedaron cientos de personas desilusionadas y enojadas porque les habían dicho que la entrada era libre y gratuita.
Precios para todos . Los puestos de comidas ofrecieron gustosas opciones a precios económicos, pensando en la economía de la familia y para que todos pudieran disfrutar: el súper chori, a $70.
