Tenía 89 años y sufrió una hemorragia cerebral masiva. Sus restos fueron despedidos en el cementerio de Ciudad. Fundó la cadena de supermercados Átomo

Despidieron los restos del empresario José Millán

Por UNO

Frente al barrio Santa Teresita, en Las Heras, sobre la calle Álvarez Condarco, está una de las sedes administrativas de la cadena de supermercados Átomo. Los vecinos, desde las puertas de sus casas, observan el movimiento de vehículos que va y viene. No es el mismo de todos los días porque ayer allí no hubo actividad laboral. En uno de los salones, con una cruz forrada en terciopelo rojo y dos candelabros enchufados a la corriente como marco, despidieron los restos de José Jesús Millán (89), el fundador de los Átomo.En los distintos ambientes, a simple vista hay más de cien personas en total. En las paredes del edificio hay fotos de José y su esposa. Los comentarios, en susurros, hablan de quién era el empresario. "Lo siento mucho, yo empecé con tu papá hace 25 años", le dice Jorge a una de las hijas. Jorge aún trabaja para la firma Millán y recuerda a José como una persona muy observadora. "Él siempre dejaba una enseñanza, todo el tiempo quería probar cosas distintas para mejorar en calidad y para hacer mejor al personal", cuenta.Dos carrozas llevan a José hasta el cementerio de la Capital, una va cargada con coronas de flores, la otra lleva sus restos, que no descansan en un cementerio privado,pese a haber sido un empresario dueño de una cadena de supermercados y con inversiones en distintos negocios. Son dos carrozas modelos Ford Sierra de la década de los '80 las que encabezan el acompañamiento. A una, incluso, hasta le cuesta arrancar. Pepe, cuentan sus amigos, había elegido ser enterrado en el mausoleo de su familia junto con sus padres y sus hermanos. No permanecerá cubierto de césped en un jardín, lo hará como una persona común en un cementerio común, rodeado de otros mausoleos, de nichos y tumbas en el suelo."Él era una persona absolutamente humilde y amaba Las Heras, no se quería ir de allí", cuenta Manuel Martín, uno de los amigos del Rotary Club Las Heras, en el que José participó activamente.Su esposa, Elodia Millán, le agradece a todas las personas que fueron a acompañarlos por estar y despide a su marido. Y suena el primero de los tres aplausos que despedirán a Pepe. Otro de sus amigos del Rotary también da un pequeño discurso sobre cómo era el empresario. "Nada le fue fácil, nadie le regaló nada, muchas madrugadas con frío y lluvia salió a trabajar. Fue generoso a manos llenas", dice Mario Ortubia, y lo aplauden una vez más. Rezan el Padrenuestro. Suena el chillido de las placas de mármol que cierran la tumba.