Por Catherina [email protected]
El festejo de un cumpleaños en un boliche de Chacras de Coria por poco se convierte en una tragedia cuando, según denunciaron las víctimas en la Oficina Fiscal 15, seis patovicas habrían golpeado ferozmente a un joven que estaba con su pareja y un amigo.
El hecho sucedió en la madrugada del domingo pasado en el interior de un boliche ubicado en Chacras, adonde había ido Rodrigo David Roch (27), su pareja Fiona Gabardos (22), con quien tiene dos hijos de corta edad, y Adrián Pereyra, que ese día cumplía 30 años y por eso fueron allí a festejar. De repente, y mientras la joven bailaba con su pareja, se acercó un borracho que sin más le tocó la cola. David reaccionó y le exigió que se retirara, pero el hombre en vez de hacerlo arremetió contra él, lo que motivó que el joven se defendiera. El borracho se paró y fue donde estaban los patovicas para pedir que intervinieran cuando todo se había apaciguado; tanto es así -según contó a UNO, Fiona– que “seguimos bailando tranquilamente”. De repente aparecieron tres patovicas, que en vez de sacar al borracho del local atacaron a David tomándolo de atrás, sin que éste comprendiera por qué, según la denuncia. No conformes con esto le arrojaron gas pimienta en los ojos, lo que lo dejó prácticamente sin visión, y luego lo empujaron hasta tirarlo al piso, donde le propinaron una gran paliza. A estos tres se le unieron otros patovicas (en total eran 6).Su pareja al ver lo que estaba sucediendo corrió a defenderlo y uno de los patovicas le dio un codazo en la boca que le partió un diente y la lastimó en el labio. También arremetieron contra el cumpleañero, quien había salido en defensa de la mujer. Mientras David quedaba adentro a merced de los patovicas, la joven y Adrián Pereyra fueron llevados a la fuerza hacia afuera. “La misma gente que estaba en el boliche al ver esto –agregó Fiona– decidieron llamar a la policía y ésta a su vez a la ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado. Mi pareja se había desmayado y estaba en el suelo”. “Yo decidí entrar pero no me dejaron”, afirmó indignada. Luego cuando llegó la ambulancia lo asistieron en el lugar y le recomendaron que fuera a un hospital. Así fue como concurrieron al Paroissien, de Maipú, donde tuvieron otro obstáculo: tenían que pedir turno para ser atendidos, pese a la emergencia. “A las 7 –dijo la joven– la policía me lo entregó hecho añicos y fuimos a la comisaría de Luján, donde nos dijeron que esta no es la primera vez que algo similar ocurre en ese boliche”. Cuando fueron a Sanidad Policial les sugirieron que lo llevaran a un hospital porque de un ojo no ve bien y todavía sigue la lesión en uno de sus oídos. “Esto no se puede dejar pasar –dijo la pareja de la víctima–. Ellos (por los patovicas) te pueden sacar de un boliche pero no ponerle las manos encima y menos de esta manera. Por eso hicimos las denuncias en la Oficina Fiscal 15 de Carrodilla”.



