por Laura Zuliá[email protected]
Trabajadores del hospital Ramón Carrillo denunciaron que el Ministerio de Salud dejó sin trabajo a 18 técnicos de esa dependencia que se desempeñaban bajo la modalidad de prestación de servicios y que fueron incorporados tras la inauguración de la segunda etapa, en junio de este año. El Gobierno dice que se tomó esa decisión porque la producción no fue la esperada y porque no había pacientes que justificaran tener a esos empleados.
Antonio Mollo, radiólogo y delegado de ATE del hospital, contó que el jueves el director del hospital, Gustavo Lovato, citó a los trabajadores y les comunicó la decisión del Ministerio. Se trata de personas que se desempeñaban en cargos técnicos -instrumentistas, radiólogos, hemoterapia o laboratorio–. Trabajaban desde junio en la modalidad de prestación de servicios contra factura, es decir, que no estaban contratados y se desempeñaron durante estos dos últimos meses. El subsecretario de Gestión de Salud, Oscar Renna, explicó que tomaron esta decisión de dejar de contar con estos trabajadores porque la producción del hospital, tras la inauguración de la segunda etapa, no fue la esperada. “En promedio, sólo hubo un parto por día y sólo el 50% de las camas de internación pediátrica están ocupadas”, explicó el funcionario. Renna dijo que si la producción del hospital aumenta, volverán a llamar a estos trabajadores. “Hoy les pagábamos por si las dudas alguien venía”, señaló y dijo que también tienen cargos en otros hospitales del Estado, por lo que no están sin trabajo. El ministro de Salud, Matías Roby, también sostuvo –en la misma línea que Renna– que cuando inauguraron la ampliación, se generaron expectativas en cuanto al volumen de pacientes que podría atender el hospital, que luego no se cumplieron. “No es gente que se ha quedado sin trabajo, la mayoría ya tiene otro cargo en el Estado y esto lo que hacía era darles un dinero extra”, aclaró el ministro, quien dijo que esta decisión no es más que “adaptarse a la realidad”. Sin embargo, la visión de Mollo sobre la realidad del Carrillo es muy diferente de la oficial, que sostiene que los trabajadores no tenían razón de estar porque no tenían a quién atender. Para el dirigente el principal problema, además de los despidos, es que sin estos empleados no podrán cubrir la demanda mínima de prestaciones. Contó que en ese momento, contrataron a 21 personas. “No podemos brindar la atención básica, hoy –por el domingo– está cerrado el servicio de guardia. Es un hospital al que va mucha gente y hoy por hoy no se puede usar. Nunca se brindaron ni los servicios básicos de un centro de salud”, señaló el delegado sindical que trabaja en el Carrillo desde 2010. Mollo denunció que tienen una lavandería y una cocina que “están nuevas a puertas cerradas” porque no hay personal para trabajar allí. “El ambiente que se generó es muy tenso, el hospital está vaciado”, sentenció. Segunda etapa Inaugurada en junio. El gobernador Francisco Pérez cortó las cintas de la ampliación del hospital Carrillo. Según las expectativas del Gobierno, esperaban atender 2.000 partos por año. Pero el promedio real fue de 1 por día.



