El gasto para el service se relaciona con el tipo de aparato y con el acuerdo entre el cliente y el gasista. Para los próximos días se espera la llegada de una masa de aire polar.

Cuesta unos $300 dejar las estufas en buenas condiciones

Por UNO

Por Cecilia [email protected]

Con la primera ola de frío polar de la temporada pronosticada para el martes que viene, el invierno empieza a asomar en Mendoza. Y con él la necesidad de poner en condiciones las estufas de la casa. En promedio, un service de un calefactor ronda los $300, dependiendo del tipo de aparato y de la relación entre cliente y gasista.

El especialista Federico Norte se ha cansado de decirlo en los últimos días por Radio Nihuil: se espera una importante masa de frío polar con la posible caída de agua nieve en algunos sectores de la precordillera y la cordillera, “por lo que habrá que preparar los sistemas de calefacción en las casas y los abrigos”.

Diario UNO consultó con gasistas matriculados cuánto sale poner a punto las estufas para encarar la temporada fría en condiciones de seguridad y confort.

Los profesionales coincidieron en que lo primero que debe hacer el usuario es encender el aparato y observar el color de la llama: si no es azul, es señal de que algo funciona mal y debe ser verificado por un experto.Juan Narváez, gasista matriculado, aconsejó contratar profesionales de su misma condición, puesto que la matrícula es garantía de seguridad.

Los controlesA grandes rasgos, la puesta a punto comienza con la desconexión del sistema de gas para limpiar el caño que suministra el fluido al artefacto. Este procedimiento se denomina descarbonar. “Si no se realiza, por más que uno limpie la estufa, los problemas van a seguir, porque se forma como una especie de carbón que tapa todo”, explicó Narváez.

Luego se procede a desarmar la estufa y aquí pueden suceder dos cosas: que el gasista se la lleve para arreglarla en su taller o que lo haga en el mismo domicilio. Esto último suele ser lo más común, salvo que el profesional detecte alguna anomalía que necesite otro tipo de reparaciones. “Si se trata de un calefactor de tiro balanceado, se debe desarmar la cámara estanca para revisar que no haya fugas y permanezca hermético, justamente para evitar accidentes con el monóxido de carbono”, dijo el gasista.

Una vez realizada la limpieza de las partes internas y de la carcaza, el profesional chequea si existen materiales aislantes entre la pared y la estufa, y sugiere la instalación de paneles de fibra vegetal (los de amianto están prohibidos por ser comprobadamente cancerígenos) si correspondiera.

De no mediar reparaciones de piezas en mal estado o rotas, como quemadores desoldados o encendidos piezoeléctricos que no funcionen, por esta tarea se suele cobrar entre $300 y $600 por aparato. El valor dependerá del tamaño del equipo y de la relación de confianza existente entre cliente y gasista. Narváez insistió en que son precios de referencia ya que “cada trabajo tiene su particulairdad o se deben remplazar piezas que demandan más tiempo de trabajo” y eso se traduce en dinero.

Por ejemplo, si en el control el experto se encuentra con que tiene que cambiar el piezoeléctrico, se deberá sumar entre $150 y $200, dependiendo del repuesto, mientras si hay que remplazar una sola pieza y no todo el sistema puede costar unos 80 pesos extra.

¿Qué es el monóxido de carbono?

Peligro. Es un gas, producto de la combustión incompleta, originada en el mal estado de las instalaciones, la insuficiente ventilación o la instalación de artefactos en lugares inadecuados.

Indetectable. Su peligro reside, además, en que es muy tóxico y no se detecta a través de los sentidos: es invisible, incoloro, inodoro e insípido.

Daños. El monóxido de carbono se combina con la sangre a través de los pulmones más fácilmente que el oxígeno. La exposición al monóxido, aun breve, produce daños irreparables: unas pocas partículas alteran el funcionamiento del sistema nervioso y provocan cambios de humor, cefaleas y hasta lesiones neurológicas.

Diferencia. La presencia de monóxido de carbono y un escape de gas son cosas distintas. El gas natural no es tóxico en el sentido académico de la palabra, pero sí es asfixiante.

Claves. La llama del quemador debe ser estable, silenciosa y de color azul intenso. Cualquier variación en estos parámetros indica mal funcionamiento. Las manchas negras en la pared o la decoloración de los aparatos también son señales de mala combustión.

Síntomas. La intoxicación por monóxido de carbono se manifiesta con debilidad, cansancio y tendencia al sueño, y puede producir dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor en el pecho y pulso acelerado.

Respuesta. Ante la sospecha, hay que ventilar de inmediato la habitación y llevar a la persona afectada a un área no contaminada para que respire aire fresco. No debe hacer ningún esfuerzo, hay que procurar que se mantenga caliente y debe ser atendida por un médico lo antes posible.

Prevención. La ventilación de los ambientes calefaccionados resulta clave para prevenir accidentes. Es recomendable instalar rendijas que den al exterior y no obstruir las salidas de gases de los artefactos.