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Conformidad y aceptación entre los trabajadores de Palmares

Por Ariel Cubellscubells.ariel@diariouno.net.ar

La decisión tomada por el centro comercial Palmares de restringir el ingreso de los menores los sábados tuvo una amplia aceptación entre los comerciantes del lugar y la gente que trabaja allí.

Que los jóvenes no se puedan mover libremente en determinado momento para muchos resulta una tranquilidad y un dolor de cabeza menos.

Es el caso de Susana, una de las encargadas de limpiar los baños, justamente una de las zonas donde los chicos realizan los mayores destrozos y disturbios. “Los sábados los odio. Es cuando más jovencitos vienen y no los podés controlar, te tenés que andar peleando con ellos. Rayan las paredes, rompen los mingitorios, ensucian, y después todo lo tenemos que limpiar nosotros”, contó esta trabajadora.

“Este último fin de semana se observaron menos por la medida, pero yo igual vi entrar a varios mayores que llevaban muchos chicos para que ingresaran. Para mí, la mayoría son del barrio de Palmares”, agregó Susana.

Más duro resulta el testimonio de un empleado de una cafetería de la zona, y aunque los chicos no frecuentan mucho ese local, sí van a los alrededores, a un negocio de comidas rápidas. “Los pibes no tienen respeto ni educación. Molestan a los clientes, se roban los frascos con azúcar, los servilleteros. Parecen tribus que se juntan y esperan para hacer maldades”.

Como si esto fuera poco, los empleados se encuentran muchas veces con la soberbia de los jóvenes.

“Los agarrás y les pedís que se porte bien y te contestan ¿vos sabés de quién soy hijo yo? Te da mucha bronca... Para colmo perdemos clientes”, explicó uno de los encargados del bar.

La medida ha generado polémica y opiniones diversas, aunque para quienes deben lidiar fin de semana tras fin de semana con este conflicto, la noticia cayó bien y parece darles mayor tranquilidad a la hora de trabajar.

Otras opiniones►“La restricción no puede discriminar los derechos” (Sergio Rocamora, Director Defensa del Consumidor)

No está claro si es el fin de semana, en qué horarios. Está abierto al público y la Constitución no discrimina si estos espacios son para adultos o para menores, son para consumidores. Además la ley establece normas y restricciones en algunos casos, pero para proteger a los niños y lograr su bienestar.

Es una medida bastante llamativa, porque la restricción no puede discriminar los derechos de nadie. El empresario no puede imponer un criterio violando la ley simplemente porque le conviene a él.

Es un lugar abierto a todo público. Si hacen esto, lo deberían transformar en un club privado y por ejemplo no debería haber un supermercado allí. Va a generar un debate legal muy importante. Me parece que la idea que tienen es ahorrar en seguridad privada.

►“La medida es bastante dura en principio” (Rosana Corinaldesi, Defensora General de la Niñez).Me parece un tema bastante complejo, porque más allá de la decisión esto implica cuáles son los movimientos de los chicos en la noche. En este caso, quienes concurren a Palmares van con un conocimiento de los padres. En principio esto afecta el derecho de los chicos, pero no quita que esto tenga responsabilidad de los adultos.

La medida es bastante dura en principio, en el sentido de que no habla de un horario nocturno, sino todo el día. ¿Por qué chicas de 14 años no pueden ir solas al cine a las cinco de la tarde? No se diferencia a quien genera un disturbio de quien tiene la conducta de ir para recrearse o para hacer actividades sociales. Me parece muy general. Evaluaremos desde la DINAF si presentamos un pedido en el Inadi por discriminación.

►“Es un conflicto de derechos legítimos” (Carlos Lombardi, abogado constitucionalista)Es un conflicto de derechos; de los menores, de circular libremente por distintos lugares, y el derecho de los comerciantes de desarrollar su actividad sin que esta sea alterada.

Hay que determinar si es razonable la medida. Depende del lado que uno esté puede tener diversas opiniones.

Creo que sería importante la mediación de los padres y que puedan controlar a los hijos y sus conductas.

Ambos son derechos legítimos, pero no corresponde que unos se pasen la barrera y perjudiquen a los demás.

Quizás se inclina la balanza para los que cuidan sus bienes y la actividad que desarrollan. Los comerciantes tienen sus derechos mientras que no vayan en contra de lo que dice la ley.

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