ver más

El Coro de Niños, que dirige Juana Mauro desde 1986, la impulsó también a dar otro gigante paso en una iniciativa única en Mendoza: la creación de la Escuela de Niños Cantores y Bachillerato Artístico Musical de Mendoza.

“Con las artes abrís caminos a otros tipos de pensamientos"

Por Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar

Desde hace casi 30 años defiende, incansable, el proyecto que inició Víctor Volpe en 1960. El Coro de Niños, que dirige Juana Mauro desde 1986, la impulsó también a dar otro gigante paso en una iniciativa única en esta provincia: la creación de la Escuela de Niños Cantores y Bachillerato Artístico Musical de Mendoza. Materializó esa idea junto con su hija mayor, Cecilia Fernández, en 1991.

Sus logros tuvieron este año un reconocimiento especial en la Legislatura, que el 17 de agosto le otorgó la Distinción Anual Sanmartiniana en Arte y Humanidades. Al recibirla, Juana Mauro (70 años) agradeció a sus colegas –especialmente a Alejandro Scarpetta y Fundación COPPLA por postularla–, al Ejecutivo provincial y a funcionarios del Ministerio de Cultura, pero no dejó de reclamar por la supervivencia del coro y les pidió nuevamente a los legisladores que sancionen la ley para que la agrupación tenga su presupuesto propio.

Así es Juana. Cuando llega al colegio, si es necesario agarra la escoba y barre; si hay que pelear, pelea; si hay que ayudar, colabora. Tal vez sea por su espíritu tenaz o porque para ella la música es amor y un instrumento para hacer el bien.

-¿Qué le sucede en su interior cuando dirige el coro?-Puro amor y pura energía. Ya no me ocupo tanto de si hay error, si hay esto, si hay lo otro... Lo que tenemos que lograr es la comunicación entre el director y los niños y de allí, la conexión de los chicos con el público. La técnica no es sólo lo que mueve a un coro sino que la parte del amor es fundamental, que el coro esté tranquilo, motivado, contento. Con todas las artes vos formás y estás abriendo caminos a otros tipos de pensamientos. Desarrollás la afectividad del ser humano, la música tiene que ver con eso. El que canta, el que toca un instrumento, el que pinta, el que está en alguna de las artes está haciendo el bien.

-Está al frente del coro desde 1986... ¿qué experiencia fue la más significativa?-Fui directora de coros de jóvenes y niños en la escuela Mariano Necochea, en los Pequeños Cantores de Maipú, creé el Coro Femenino de la Escuela Normal, dirigí el Coro Juvenil del Liceo Agrícola, el Coro de la Escuela Química. Todas esas experiencias han sido supremas porque esos chicos, que hoy tienen 40 años o más, me ven en la calle y me saludan: "¡Eh, Juana!". Es una relación indisoluble, estoy en el recuerdo de ellos y eso me es muy gratificante.

-La comunidad del coro y la escuela han sido de un trato muy afectivo. ¿Cómo participa su familia en el proyecto?-Primero estuvo Cecilia de codirectora, Marcelo es quien hace las bellas versiones corales y Lelé (Eleonora) es la codirectora actualmente, es excelente dirigiendo. Mis hijos me han superado ampliamente en conocimientos. Lo que no sé si lograrán superar es mi parte afectiva, con la que he logrado muchas más cosas que con mi parte musical.

-¿Qué la llevó a elegir el camino de la música?-Mi mamá era profesora de piano y mi papá -de 97 años- es un hombre sumamente afinado. En los genes estaba la parte musical pero ¡oh situación!, yo quería estudiar medicina y mi papá no me dejó porque consideró que no era una carrera de mujer. Entonces seguí incursionando en la música. Fui coreuta de una clase común en la Compañía de María y ahí descubrí que podía cantar. A los 20 años ya era maestra normal nacional y profesora de piano de título de conservatorio. Me casé y me independicé. Salió un remplazo en la escuela Necochea y fue donde formé mi primer coro. Era muy cómico porque, como no teníamos espacio ni horario para hacerlo, en cada recreo llamaba a los coreutas por cuerda y les enseñaba dos compases. Fue un coro muy bueno, de mi intuición, porque todavía yo no había empezado la universidad. Siempre fui muy exagerada en la postura del repertorio, colocaba obras a cuatro voces yo, ¡una neófita que lo hacía de taquito nomás!. Entonces dije: "Esto hay que solucionarlo, hay cosas que tengo que aprender".

-¿Y cómo siguió?-Ingresé a la Escuela de Música cuando Marcelo tenía poco más de dos años y Cecilia, 8 meses. Me costó sangre porque egresé con mi tercera hija en brazos, Lelé. Me hice cargo del Coro de Niños en julio de 1986. En ese momento seleccioné más de 150 niños de escuelas de Mendoza. No tenía lugar así que me prestaron el salón de actos del Jardín Merceditas. Fue muy emocionante. Era el único personal a cargo del coro.

-¿Y la idea de crear la escuela?-Fue mía, pero también de mi hija Cecilia, quien está en Alemania. ¿Por qué? Porque era mucho más sencillo para organizar la propia actividad del coro, para los viajes, para la justificación de las faltas, para organizar los contenidos, para que el niño pudiera asistir a un lugar cuidado para tal fin. Sin embargo, el coro está por supuesto abierto para chicos de otros colegios. La escuela es pública de gestión privada y tiene un subsidio en la parte de enseñanza común de la primaria y el plan de estudios de la secundaria. La escuela es paga pero la creé gratuita. En los comienzos pagaban $5 de cooperadora, y recuerdo un 29 de diciembre en que estábamos todos llorando sentados en la cama de Cecilia, viendo que no teníamos cómo seguir con el proyecto sin subsidios ni ayuda estatal. Ahí pusimos la cuota, que hoy está alrededor de $800.

-Tengo entendido que también es muy buena en las artes culinarias...-Desde hace muchos años nos gusta cocinar mucho a Lelé y a mí, y cada vez que hubo cumpleaños, casamientos o eventos de gente cercana, nos han pedido que les ayudemos con el catering. Tengo montones de enciclopedias sobre comidas, una biblioteca de cocina. Hacemos exquisiteces. Las califico así porque no es la típica tostadita con algo arriba. Voy a cumplir los 50 años de casada y ya estoy pensando en la mesa de postres, ahí me pongo re loca: hago frutos secos, mousse de chocolate, tartas, tarteletas. No sé si es un hobby, es un gran gusto. También pinto y hago vitraux. Me gusta mucho todo eso, lo disfruto y me sale muy bien (risas).

Perfil de la titular del Coro de Niños Cantores de Mendoza

Edad 70 añosFamilia Está casada con Raúl Aníbal Fernández y tienen 3 hijos: Marcelo -es compositor y director de orquesta-, Cecilia y Eleonora -ambas profesoras en dirección coral-.

Su carreraEgresó de la UNCuyo con el título de profesora de Cultura Musical. Docente desde 1966. Fue directora del coros de jóvenes y niños, y creó la Escuela de Niños Cantores y Bachillerato Artístico Musical de Mendoza.

El coro le pide presupuesto al Gobierno de Mendoza desde hace 20 añosEl Coro de Niños Cantores de Mendoza es un organismo independiente de la escuela y el bachillerato, que son de gestión privada. Depende de la Dirección de Desarrollo Cultural de la Provincia y fue creado en 1960 por el maestro Víctor Volpe. Desde 1986 es dirigido por Juana Mauro quien obtuvo el cargo mediante concurso y desde hace casi 20 años espera que se sancione la ley de Creación de los Niños Cantores, que les otorgaría un presupuesto para funcionar. La senadora que impulsa el proyecto es Claudia Torres.

El coro ha ganado numerosos concursos internacionales en España, Estados Unidos, Grecia, Austria y Brasil (2013). Ha realizado giras por Europa y América, representando a la provincia y el país. Ha recibido distinciones en el Congreso de la Nación y la Legislatura provincial.

Con la sola colaboración de las familias de los coreutas, sobre todo desde la gestión de Arturo Lafalla, cuando se les quitaron los subsidios- el coro ha solventado estas actividades a pulmón. Mauro reconoció que, aunque en la última gestión de Cultura hubo más ayuda que en otros años, los subsidios no alcanzan. Hoy el coro está plagado de contratos no permanentes y horas cátedra mal pagadas. Mientras el proyecto de ley que cambiaría esta realidad duerme en la legislatura, la directora resumió años de lucha: "El coro no puede seguir mendigando. Hay gente que no puede pagar las actividades, aquí hay chicos que son carenciados. Antes de asumir como gobernador el propio Arturo Lafalla dijo en Washington –donde también ganamos un concurso–: 'Ojalá yo gobierne la mitad de bien de lo que este coro canta'... Y así seguimos, sin presupuesto. El coro es un paria. Por ejemplo, ahora tenemos un festival en San Juan y me informan que un subsidio puede llegar a salir, pero primero tengo que pedirles plata prestada a los padres".

 Embed      
Hacedora. Juana Mauro creó la única escuela en su tipo que existe en Mendoza. Está ubicada en terrenos del ex ferrocarril General Belgrano, junto al Centro Cultural Julio Le Parc, en Guaymallén.
 Embed      
Aunque ya no es la directora, Juana sigue atenta a que todo esté en orden en la escuela y, si es necesario, hasta toma la escoba.
 Embed      
Durante una gira por Europa, en 1998, visitaron Roma en un día de audiencia papal y los autorizaron a cantar durante la misa. Pusieron micrófonos y sonaron en toda la Plaza San Pedro.
 Embed      
El coro representa a Argentina en el II Festival Internacional de Coros Infantiles de Valparaíso América Bicentenaria, Chile.
 Embed      
 Embed      

MÁS LEÍDAS