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La edición 33ª de la Fiesta Nacional de la Ganadería cerró con la jineteada y, a diferencia de años anteriores en que el público ávido de ver a los jinetes demostrar sus habilidades sobre los pingos se agolpaba en masa y más de 15.000 personas transitaban por el predio, en esta oportunidad el mal tiempo y los valores del combustible le jugaron una mala pasada a la organización.
Estiman que alrededor de 8.000 personas, repartidas entre el campo de doma y el sector de stands, que bajó la persiana a las 12 de la noche, visitaron la feria. “Se pone pesado el viaje, no es lo mismo que antes”, dijo brevemente Juan Carlos, quien hizo el esfuerzo para ir desde el Sur de San Luis hasta Alvear. Más allá de esa situación particular, Ariel Romero, presidente de la Cámara de Comercio, tuvo una actitud positiva, y en la evaluación general del evento consideró que “si miramos lo que ocurrió a lo largo de los cinco días, la gente respondió por encima de nuestras expectativas”. El reinado como regalo El cumpleaños 19 es algo que Miriam Rocío Perazzoli, de San Carlos, no borrará de su memoria. En los primeros minutos del domingo, mientras le cantaban el feliz cumpleaños arriba del escenario mayor, el locutor anunciaba que la bella soberana sancarlina era la elegida para portar la fusta real durante todo el año. Miriam mide 1,63, tiene ojos celestes, cabello castaño y cursa actualmente la carrera de Gestión de Empresas, con orientación en turismo. Para alzarse con el reinado nacional de la Ganadería, la representante de San Carlos tuvo que rendir un exigente examen. Los ítems que formaron parte de la evaluación son: conocimientos de ganadería, oratoria, protocolo, tradición y danzas folclóricas, simpatía, belleza, predisposición y hasta puntualidad. En el caso de Perazzoli el jurado le otorgó 356 puntos, ocho más que a Fiorela Barahona, de San Rafael, que se quedó con el virreinado 2014 de la Fiesta de la Ganadería.



