La Justicia corroboró que el chico estuvo en San Juan con familiares y que su padre lo llevó a la vecina provincia. Se utilizaron efectivos policiales y personal judicial que investigó una desaparición, un presunto secuestro y todo era falso. Los pa

Caso Argüello: los testigos protegidos deberán pagar los operativos por la falsa desaparición del hijo

Por UNO

La Justicia comprobó que Daniel Argüello (14) no estuvo desaparecido y mucho menos secuestrado. Las investigaciones determinaron que el chico viajó a San Juan con su padre, bajo un nombre falso, y se quedó en la casa de unos familiares. Ahora, sus progenitores, testigos protegidos, deberán afrontar los costos por mover los recursos del Estado debido a una falsa denuncia.

La fiscal especial, Claudia Ríos, fue quien llevó adelante la instrucción por la desaparición del joven. Sus padres, que son testigos protegidos, aseguraron que fueron amenazados y que su hijo había sido secuestrado.

El padre del chico se paseó por los canales de televisión, radios y diarios contando una historia inventada, apostando no sólo a continuar manteniendo los beneficios económicos de ser un testigo protegido, sino también convirtiéndose en víctima por colaborar con la Justicia.

Los padres de Daniel radicaron la denuncia por la desaparición de su hijo el 7 de mayo pasado. Once días después el chico fue encontrado por la Policía en una plaza de San José, Guaymallén, frente a la comisaría.

Pero la fiscal Claudia Ríos ya tenía casi todos los indicios de dónde había estado el chico. Una fuente ligada a la causa reveló que el 5 de mayo, dos días antes de que se denunciara la desaparición, el padre de Daniel viajó a San Juan en un colectivo de la empresa Del Sur y Media Agua con un chico llamado Franco Videla.

Ríos envió policías mendocinos a investigar a la vecina provincia en colaboración con los efectivos locales. Éstos observaron en las cámaras de seguridad de la terminal de San Juan que había llegado en la mañana del 5 el testigo protegido con un joven. También corroboraron que Delia Farías, la madre de Daniel, tiene familiares allá.

La investigación apuntaba a dar con el paradero del chico, más allá de las dudas sobre la versión de sus progenitores.

Pero el 16 de mayo los padres le dijeron a la consigna policial que vigilaba su vivienda del barro 4 de Abril, de Godoy Cruz, que habían sido amenezados. Les dijeron a los uniformados que irían a radicar la denuncia.

Sin embargo, fue otro hijo de ellos el que se presentó en la oficina fiscal a denunciar las nuevas presuntas amenazas argumentando que sus padres habían ido al Hospital Central para hacerse atender.

La fiscal envió pesquisas al hospital y los Argüello jamás pasaron por allí. Minutos después le avisaron los policías que había enviado a San Juan que habían visto a los padres del chico llegar a la terminal en la madrugada.

Siguieron a los progenitores por el barrio cívico y los vieron ingresar a una peluquería. Allí vivía otro hijo de Delia Farías, madre de Daniel.

Cuando los uniformados obtuvieron la identidad de ese hermano del chico desparecido, corroboraron que ese día viajó hacia Mendoza. Mientras tanto, los efectivos sanjuaninos les preguntaron a los padres por qué habían viajado a su provincia y respondieron que en Mendoza no se sentían protegidos.

Fue ese 16 de mayo cuando fue publicada por orden judicial la foto de Daniel Argüello en la prensa y en las policías de todo el país, con el ofrecimiento de $20.000 de recompensa.

Ese día, tras la publicación, llegó desde San Juan a la terminal de Mendoza un joven cuya identidad era Franco Videla, en un colectivo de Cata.

Además, tenían una escucha telefónica de una familiar de Delia Farías, realizada el día anterior. La misma decía más o menos así: “Lo mandé al pendejo a Mendoza de vuelta en colectivo porque no sé qué problema hay allá y la Delia me lo dejó sin plata”.

El 18 de mayo Daniel fue encontrado en la plaza, frente a la seccional policial. Declaró que estuvo perdido, que no comió, y contó que la mañana del 7 mayo fue a comprar tortitas y que alguien le apuntó para amenazarlo. La frase es la misma que repitió siempre su padre de los supuestos amenazadores: “Dejate de joder”.

Posteriormente, Daniel pidió declarar otra vez, quizá enviado por sus padres debido a que la mentira se les había desmoronado.

Era la última jugada. Daniel, frente a la fiscal Ríos, prometió que si le iniciaban una causa a sus padres él se iba a suicidar.

La magistrada decidió archivar la causa de la desaparición, porque nunca sucedió. Por ello, Claudia Ríos le envió una compulsa a los fiscales Daniel Cadile y Daniel Carniello para que investiguen esas supuestas amenazas que recibieron sus progenitores.

La fiscal también le solicitó a Fiscalía de Estado que evalúen los costos de las horas hombre (policías) que estuvieron dedicadas a la investigación por una falsa denuncia de desaparición, para que esos costos los pague la familia del Daniel.

Por último, también le dio intervención a la Dinaf para que evalúe y proteja al chico que ha estado expuesto a toda esta situación iniciada por sus padres.