Está en San Martín y ahora se llama Patricias Mendocinas pero hasta 1951 recordaba la batalla perdida en 1818. En una casa conservan la chapa con el nombre original. Una ordenanza lo cambió para no rememorar una derrota

Cancha Rayada, la calle que desapareció del mapa

Por UNO

En alguna parte, en alguna esquina, queda un pedacito del pasado. Se han olvidado de llevárselo o bien alguien ha decidido cuidarlo para que no se lo lleven. No es muy difícil encontrarlo. Sólo hay que andar mirando con atención y con el tiempo suficiente como para detenerse en los detalles.En la Argentina, en todo el territorio de la patria, sólo hay dos calles que llevan el nombre de una de las derrotas más dolorosas del Ejército de los Andes: Cancha Rayada. Es que nadie quiere andar recordando sus dolores y darles la misma honra que a sus triunfos.Las dos son calles cortas, breves, de unas dos cuadras. Una está en Salta, en la capital de aquella bonita ciudad. La otra está en Villa Rosa, una localidad de 45.000 habitantes muy cercana a Pilar, en la provincia de Buenos Aires, que es zona exclusiva y repleta de countries. Hay otras 10 calles en Chile con ese nombre y el campo donde se desarrolló el combate lleva ese nombre. También hay un barrio en la ciudad de Talca que se llama así.Pero en la ciudad de San Martín, en esta mendocina donde supo vivir el Libertador y que se jacta de haber sido trazada por el mismo Santo de la Espada, también supo haber una calle Cancha Rayada. Ya casi todos la han olvidado, pero la hubo. Una ordenanza municipal de 1951 dispuso quitar el nombre de la batalla perdida por uno que se consideró más honroso: Patricias Mendocinas.El número 2Es pleno centro ahora, justo a una cuadra de la plaza principal. La esquina es la de 9 de Julio y Patricias Mendocinas. Vale recordar que desde la trasversal 9 de Julio las calles cambian de nombre. Hacia el este, Patricias Mendocinas se llama Mariano Moreno.Pero mirando la ochava sudoeste, donde se levanta una de las primeras casas de ladrillos de la ciudad, está el último indicio de aquello. El número, fundido en hierro es el 2 y el nombre de la calle es Cancha Rayada. No hay dudas de que es legítimo, que no es una broma. Del otro lado un número fabricado idénticamente señala correctamente el 396 de la calle 9 de Julio.La casa, amplia, de techos altos y de buena calidad constructiva, con carpinterías muy trabajadas y de excelente calidad, está perfectamente mantenida y luce recién pintada. No es casual, ya que para los festejos del Bicentenario de la ciudad, en diciembre pasado, recibió una buena mano de pintura para estar a tono con el acontecimiento."La construyeron en los '40", dijo Graciela Hualpa (59), que es docente y descendiente directa de quien hizo levantar esa construcción: Antonio Francisco Bernal, venido desde Málaga y casado con Araceli Núñez, llegada desde Granada.Bernal fue administrador de los Von der Heyde, familia terrateniente y clave en la zona para su desarrollo en la primera mitad del siglo XX. Y Bernal también supo trabajar después para El Pichón, el gran mercado de San Martín, ubicado en 25 de Mayo y Vélez Sarsfield, 8 cuadras al sur de la casa en cuestión.Inamovible"Está ahí desde siempre y no lo voy a quitar. Tiene un gran valor histórico y es parte de la casa, que a su vez es una parte de la historia de la ciudad", afirmó Graciela Hualpa, quien se entusiasmó al contar y se da cuenta de la importancia de su relato."Fue Cancha Rayada esta calle y nacía justo aquí, como ahora Patricias Mendocinas. Pero en algún momento se decidió cambiar el nombre porque no se consideró bueno honrar una derrota", dijo.Graciela no pudo precisar fechas pero después este medio le preguntó al profesor e historiador Alejandro Ravazzani, quien no tardó mucho en ubicar el documento que certifica ese cambio de nombre: ordenanza municipal 529, de 1951.En ninguna otra parte figura el nombre. Ya han desaparecido todos los carteles y los numeritos de las paredes. Ya son recuerdo del recuerdo.Aquel 19 de marzoLa batalla de Cancha Rayada se produjo el 19 de marzo de 1818. Allí fueron derrotadas las fuerzas patriotas mandadas por José de San Martín, en lo que es ahora la ciudad chilena de Talca.El Ejército Unido Libertador de Chile -unión del Ejército de los Andes y las nuevas unidades pertenecientes al reformado Ejército de Chile- conformado por 8.000 hombres, observó el 18 de marzo cómo el ejército aliado acampaba en dos líneas paralelas dispuesto a pasar la noche. El general José de San Martín viendo su posición muy comprometida, decidió cambiarla antes del amanecer, pero a iniciativa del general José Ordóñez, los realistas decidieron atacar cuanto antes.Sorpresivamente, San Martín fue avisado de que el enemigo salía de la ciudad, y sin tiempo para organizar la defensa, fue atacado por las tropas realistas. La confusión y el pánico desorganizaron las filas patriotas. Pero el general Juan Gregorio de Las Heras, que conocía la táctica realista de tomar por sorpresa al enemigo, pudo salvar íntegra la división de 3.000 hombres, escapando a menos de 200 metros de la retaguardia realista en un acto brillante; de la misma manera el teniente coronel Manuel Blanco Encalada al mando de las piezas de su batería logró protegerse del ataque enemigo al retirarse en orden con sus hombres. San Martín logró movilizar a sus hombres hacia una posición donde sus tropas comenzaron a responder el fuego. Una vez realizada la maniobra las tropas patriotas se retiraron dejando 120 muertos, 300 heridos, 2.000 dispersos y 21 cañones. Según el parte de Osorio al virrey Pezuela, sus fuerzas tuvieron 40 muertos y 110 heridos, contándose entre los primeros al teniente coronel Juan José Campillo, comandante del batallón Concepción.

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