Con la llegada del verano se pueden producir golpes de calor, y los más propensos a ser afectados
son los niños y los ancianos. Para evitar esto, el Ministerio de Salud de la Provincia aconsejó
beber líquidos en abundancia, usar ropa liviana y de colores claros, usar sombreros o gorras, no
exponerse al sol en horario de 10 a 16, y usar protector solar y anteojos de sol, así como evitar
realizar actividad física extenuante, sobre todo en las horas de mayor temperatura. Se debe tener
presente que la pérdida de líquidos siempre sube la temperatura corporal.
Los síntomas a tener en cuenta son una temperatura corporal elevada (mayor a 39,5°C), piel
enrojecida, caliente y seca, pulso rápido y fuerte, dolor de cabeza, mareos, náuseas, confusión y
pérdida de conocimiento Ante la presencia de cualquiera de ellos, hay que consultar al médico.
Ante un golpe de calor, lo primero que se recomienda es enfriar a la persona a través de baño
o con una esponja; sacarle la mayor cantidad de ropa posible y colocarla en un lugar fresco.
Juan Pablo Rodríguez Saavedra, miembro del equipo técnico de la Dirección de Centros de Salud
del ministerio, afirmó que "los padres deben tener especial cuidado con los más pequeños y
ofrecerles líquidos constantemente cada una hora; no exponerlos al sol, más aún cerca del mediodía,
y asegurarse de que permanezcan en lugares aireados y a la sombra, donde no sufran calor. Además,
tenerlos con poca ropa y muy liviana".



