Por Cecilia [email protected]
El médico toxicólogo Carlos Damin señaló en Mendoza: “Los padres colaboran con la previa”, al no restringir el acceso al alcohol. Cada vez se lo mezcla más con otras sustancias de uso doméstico, como psicofármacos. Docentes hablan de un acc
Cada vez más adolescentes se intoxican con psicofármacos
“Los padres colaboran con la previa de los chicos”. Cuando el médico toxicólogo Carlos Damin menciona esto, se refiere a una situación específica y también, metafóricamente, a otras asociadas. Los padres contribuyen al abuso de sustancias por parte de los adolescentes porque “permiten que se realicen estas reuniones antes de salir al boliche, cuando el único fin es embriagarse, otras veces aceptan que en los cumpleaños de 15 se beba alcohol”.
“La puerta de entrada a los consumos problemáticos de sustancias son las bebidas alcohólicas por cuyos efectos los adolescentes terminan diciendo que sí a drogas a las que se hubieran negado en un estado de conciencia”, expresó Damin sobre la naturalización del contexto, uno de los principales ejes de la problemática de consumo de sustancias tóxicas en los jóvenes en edad de secundaria. Habló también de una sociedad permisiva que alienta distintos tipos de conductas y, a la vez, se contradice: “Mientras criminaliza a la marihuana y persigue a quienes acceden a ella, acepta el abuso de drogas legales, como los psicofármacos”. El titular de la cátedra de Toxicología de la Universidad de Buenos Aires fue uno de los oradores ayer en una jornada en la que cientos de directivos y miembros de gabinetes psicopedagógicos de las escuelas de la provincia fueron capacitados en prevención de adicciones. La Dirección General de Escuelas (DGE) puso en marcha a nivel local el programa nacional que sobre esta temática incentivará la participación de los educadores en la prevención, dado su contacto con los chicos y chicas en el ámbito educativo. “De cada 4 situaciones de consumo de drogas en adolescentes, 3 fueron detectadas por docentes antes que por los padres”, dijo Diego Álvarez, subsecretario de Planificación y Control, del Ministerio de Salud. Algunos de los educadores que participaron explicaron que los casos ya están instalados: chicos adormecidos, con déficit de atención, ausentismo o repitencia son alarmas que señalan, sumando luego que el consumo problemático se detecta desde los primeros años del Nivel Medio. Incidencia de drogas legales El médico Damin recalcó: “Los chicos no hacen lo que dicen los adultos, sino que los imitan: a veces uno ve padres que, con un vaso de alcohol en la mano, les aconsejan a sus hijos: ‘No tomés mucho’ y parece una cargada”. Cada vez en mayor medida los psicofármacos inciden en el policonsumo al que acceden los adolescentes y que produce graves cuadros de intoxicación por los que llegan a las guardias de los hospitales. “A los medicamentos se accede fácilmente en los domicilios porque tenemos una población sobremedicada y polimedicada. Normalmente, los que se usan son psicofármacos (ansiolíticos e hipnóticos como clonazepan, lorazepan, alprazolam) que, mezclados con alcohol, potencian su efecto. Lo dramático es que el 66% de la atención que por este tipo de casos se demanda en un hospital es por alcohol y medicamentos: se nos están enfermando más chicos por sustancias legales que por ilegales”. Las consecuencias no sólo tienen que ver con el compromiso del organismo frente a la sustancia consumida. Para el especialista, aumentan en los adolescentes los riesgos de accidentes, embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Como punto de partida hacia la búsqueda de soluciones, el médico convocado para aconsejar a los docentes dijo: “Hay que concientizar a los adultos para que los adolescentes tengan de dónde aprender. Precisamos de ellos hábitos más saludables”. No hay que analizar la oferta sino la demanda, el porqué consumen Cambiar el eje del análisis y que no se apunte a la oferta (las sustancias se consumen), sino a indagar en los motivos por los cuales los adolescentes llegan a esa situación conflictiva de adicciones. Es lo que se propuso en la jornada organizada por la Dirección General de Escuelas. “Al tema hay que devolverle su importancia por su incidencia en la salud, sacándole el estigma asociado a la penalización o criminalización. El eje debe estar fuera de la sustancia porque estas no son el problema, sino la sociedad que las demanda. La idea es que los docentes ayuden a corregir este consumo”, dijo el toxicólogo Carlos Damin, frente a un auditorio atiborrado de docentes.



