Crece el número de mujeres y hombres, de entre 18 y 35 años, que buscan aprender métodos para afrontar asaltos o ataques sexuales.

Cada vez hay más interesados en las artes marciales por la inseguridad

Por UNO

Por Mariana [email protected]

“Mientras estaba esperando el micro en una parada de Godoy Cruz me atacaron en una esquina ocho ladrones. A mí y a una compañera de estudio nos robaron todo. Como yo me resistí me agarraron de la cara y me tiraron contra el asfalto. Quedé con miedo y me asustaba sólo con ver a grupos de personas en cualquier lado. Entonces decidí hacer un curso de defensa personal”, relató Flavia Quiroga (20 años), estudiante de Comunicación Social.Este es sólo uno de los casos que existen de mujeres y hombres que por la inseguridad quieren aprender artes marciales para defensa personal. En el último tiempo creció el interés de los mendocinos. La mayoría son jóvenes de entre 18 y 35 años.

Virgina Contreras (20), estudiante de Abogacía, narró que “pensé en aprender defensa personal por cualquier cosa que me hicieran en la calle, por precaución, y me dí cuenta que las posiciones te sirven para defenderte hasta en caso de una violación. Además no se requiere la fuerza, sino que lo podés lograr aplicando las técnicas”.

Los referentes de distintas academias de Mendoza que practican estas disciplinas confirmaron que cada vez más personas concurren en busca de conocimientos de técnicas orientales de autocontrol y defensa.

Raúl Núñez, profesor de brasilian jiu-jitsu, un sistema de defensa personal, dijo que este tipo de disciplina es la que mejor se adapta para situaciones de ataque o de abuso. Es un sistema de cuerpo a cuerpo, basado en la flexibilidad y la destreza.

“El perfil de quienes demandan esta práctica comprende desde chicas que van a la facultad hasta mujeres que manejan un taxi. El delito no discrimina”, agregó.

El hombre describió que este método se basa en enseñar técnicas sobre cómo zafar de situaciones de ataque por la espalda, o en el piso, ante golpes o sustracciones de pertenencias, y hasta nociones para cuando un atacante saca un arma blanca o incluso para derribar a una persona.

El experto, quien ofrece capacitaciones exclusivas para el target femenino y actualmente es profesor de Flavia, contó que la idea es que el alumno genere autoconfianza, adquiera coraje frente a diferentes situaciones adversas, y que si bien en muchos casos es imposible escapar de un robo, sí es posible evitar el daño físico.

“Muchas de las mujeres que concurren a los cursos de defensa personal han sido abusadas sexualmente o golpeadas. Por lo general, son chicas que vienen con miedo a ser atacadas en la parada del micro o en un ascensor”, señaló Núñez.

Desde la Escuela Karate Shidokan Mendoza, el director Roberto Miner comentó que en esta disciplina fometan la superación de cada uno y no incentivar la competencia feroz.

Confirmó que tienen un porcentaje de alumnos que han sufrido hechos de inseguridad pero que otros lo hacen por vocación.