Luego de que se conociera que la Municipalidad de Luján había comprado el predio donde funcionó el Instituto Antonio Próvolo, los padres de las víctimas y sus representantes legales repudiaron la maniobra.
Desde la Iglesia justificaron la venta alegando que se encuentran en "bacarrota". El arzobispo de La Plata e instructor de la causa, Alberto Bochatey, en diálogo con radio Nihuil aseguró que afrontarán las indemnizaciones.
"Hemos hecho un fideicomiso para hacer frente a la cantidad de deudas y obligaciones presentes y futuras que se puedan recibir. Tanto demandas como otro tipo compromisos que nos obligue la justicia a afrontar", dijo el clérigo.
Además aseguró que la situación financiera es muy complicada y el edificio se vendió por debajo de su valor real para poder "preservarlo". "Si nosotros no los salvábamos íbamos a la quiebra. En el procedimiento de venta está todo en orden. Debemos llevar tranquilidad a las víctimas y asegurarles que se va a afrontar todas las obligaciones", señaló.
Con un tono de malestar al ser consultado, el religioso pidió que "no mientan más" y expresó sentirse dolido por la situación. "Destruyeron el colegio y dejaron en la calle a 50 personas que trabajaban ahí. Los culpables están más que identificados y en la cárcel, acá nadie se escapa", subrayó.



