Diario UNO habló con cuatro de los 116 soldados que integran el Batallón Conjunto Argentino (BCA). La experiencia es conmovedora en esa tierra devastada por el terremoto del 12 de enero de 2010. Galería de fotos.

Así trabajan en Haití los cascos azules del RIM 11 de Tupungato

Por UNO

Por Alejandra [email protected]

Más de 6.000 kilómetros los separan de sus familiares, de sus casas, de sus unidades de trabajo como miembros del Ejército Argentino. Hoy se ven rodeados de los vestigios que dejó uno de los terremotos más devastadores de la historia mundial y que afectó al país más pobre del continente americano. Sin embargo, los cascos azules afirman que ser parte de las misiones de paz de las Naciones Unidas en Haití representa un antes y un después en sus vidas y que es una oportunidad para crecer en lo profesional y también a nivel personal y humano.

Como parte de la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití), 116 soldados del RIM 11 General Las Heras de este departamento integran el Batallón Conjunto Argentino 19 (BCA), conformado por más de 270 miembros del Ejército, además de agrupaciones de las Fuerzas Armadas.

Desde Gonaives, capital de Artibonito, cuatro miembros de esta misión dieron testimonio a UNO de las experiencias que están viviendo mientras llevan adelante tareas de recuperación y reconstrucción que buscan la estabilidad del país, y ante todo la promoción y protección de los derechos humanos.

En primera persona“La diferencia con las anteriores misiones es que había más carencias y que la población estaba más exaltada, aunque nunca se vio materializado en una agresión hacia el personal, menos hacia el argentino. Cuando ven que tenemos la bandera de Argentina, la gente no es hostil. Lo que creo es que se debe al buen trato que en general les damos, al respeto del oficial hacia ellos, porque acá cada uno acepta la cultura del otro como es y nos tratamos como hermanos”, expresó el segundo jefe del RIM 11 y del BCA 19, mayor Carlos María Fraquelli, respecto del contacto que desde enero de este año mantienen diariamente con los haitianos para cumplir sus objetivos dentro de la Minustah.

La misiónDurará hasta mediados de julio, tienen como meta establecer un entorno seguro y estable que permita que se lleven adelante con normalidad las tareas que buscan no sólo estabilizar la situación del país sino mejorar las condiciones de vida de los isleños. Además de patrullajes, algunos realizados en conjunto con la policía local en formación, brindan también ayuda comunitaria.

“Salir a patrullar y ver a los chicos que nos piden agua o un pedazo de pan nos llega mucho. Sobre todo porque la mayoría de nosotros tenemos niños y en nuestras casas desperdiciamos tanta cantidad de cosas”, dijo el sargento ayudante de Infantería Humberto Lezcano, quien decidió regresar a Haití luego de haber prestado servicios también en el 2012. Esa primera experiencia, admite, le dejó una marca indeleble en su carrera y lo llevó a que hoy volviera a estar ahí.

A pesar de la extrema pobreza y de las malas condiciones de vida que padece este país caribeño, producto del terremoto que mató a más 220 mil personas en enero de 2010 y de los demás fenómenos climáticos que los han ido hostigando los últimos años, los soldados argentinos ven algunos avances, ya sea por la ayuda prestada por Naciones Unidas como por la organización que paulatinamente va logrando el mismo haitiano.

Sobre la Minustah►Los argentinos. El contingente está integrado, en total, por 561 cascos azules, de los cuales 277 pertenecen al Ejército, 174 a la Armada y 110 a la Fuerza Aérea.

►Zona de operaciones. Las tropas permanecen seis meses en Haití, desplegadas en las localidades de Gonaives y en la capital de Puerto Príncipe, lugar de funcionamiento del hospital de campaña de la Fuerza Aérea Argentina.

►Adhesión. La República Argentina aporta anualmente cascos azules a la Minustah establecida por la ONU desde 2004.

►Duro golpe. Como consecuencia del terremoto del 12 de enero de 2010, en Haití murieron más de 220.000 personas.

►Hoy son más de 500 mil los haitianos que permanecen en campamentos improvisados en las calles y la inseguridad alimentaria afecta al 45% de la población.

El mate y el fútbol los ayudan a paliar la nostalgia por la familia“La parte más difícil de una misión es la retaguardia, la familia. Parece que el tiempo se dilata pero como tenemos buena comunicación se lleva más fácil”, afirmó el teniente de Infantería Federico Parodi. Él destaca como importante para afrontarla el apoyo que recibieron en la preparación previa que tuvieron en Tupungato en un principio y en Campo de Mayo días antes de embarcarse.

Gracias a los avances tecnológicos están en permanente contacto con Mendoza vía WhatsApp o Skype. “La familia se extraña, pero también nuestras costumbres”, agregó la dama entrevistada.

Sin embargo, admiten que la idiosincrasia del argentino se imita a la distancia con algunos hábitos, como el del mate, y que entre los mismos haitianos se comparte la pasión del fútbol argentino, ya que todos conocen a los miembros de la selección y los niños dibujan a Messi en sus carpetas.

En cuanto a lo demás, para ellos la misión justifica el esfuerzo. “Todo lo hacemos con alegría, porque sabemos que es una experiencia que va a marcar nuestras vidas”, concluyen.

Es clave el rol de la mujer“Con relación directa a la población, los cascos azules argentinos llevan adelante también la distribución de agua potable y algunas actividades recreativas. Entre ellas han visitado orfanatos, como el Mission Amour Et Lumiere, en donde miembros de la banda Talcahuano dieron un concierto y les mostraron a 17 niños sus instrumentos. También celebraron el Día Internacional de la Mujer con la proyección de videos sobre prevención de la violencia de género y dando un almuerzo a varias madres de esta ciudad.

“Como experiencia profesional es muy buena pero también en lo personal, porque ayudamos mucho a la población, y eso es bueno como mujer porque hay mucha necesidad”, agregó la cabo primero María Guadalupe Piñeyro, de Entre Ríos.

Ella es una de las 41 mujeres argentinas del batallón, que desempeñan una labor elogiada por los demás países por la buena integración y convivencia del personal femenino con el resto de la tripulación. 

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Entretención. Miembros de la Banda de Música Talcahuano llevaron sus conocimientos a los chicos y jóvenes.
Entretención. Miembros de la Banda de Música Talcahuano llevaron sus conocimientos a los chicos y jóvenes.
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Federico Parodi, Humberto Lezcano, María Guadalupe Piñeyro y Carlos Fraquelli posan junto al mate, símbolo argentino.
Federico Parodi, Humberto Lezcano, María Guadalupe Piñeyro y Carlos Fraquelli posan junto al mate, símbolo argentino.
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Los pequeños y los soldados establecen un fuerte vínculo.
Los pequeños y los soldados establecen un fuerte vínculo.
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“Con alegría”. Parodi, Lezcano, Fraquelli y Piñeyro, los entrevistados.
“Con alegría”. Parodi, Lezcano, Fraquelli y Piñeyro, los entrevistados.
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