Nació en Capital, no en Guaymallén como se dijo muchas veces. Una breve reseña del excepcional creador.

Armando Tejada Gómez: poeta y defensor de la libertad del pueblo

Por UNO

Por Luciana Morá[email protected]

Su poesía y su música fueron censuradas durante el genocidio de los '70. Su nombre, presente en las listas negras que elaboraron los servicios de inteligencia con el rótulo de figura “peligrosa” con “antecedentes ideológicos marxistas”.

Estuvo detenido, soportó con todas sus fuerzas en suelo mendocino hasta que un exilio obligado por el hambre lo llevó a España. “Si un pueblo está prohibido, lo están sus poetas. Por suerte no he padecido ningún privilegio”, decía.

Armando Tejada Gómez nació el 24 de mayo de 1929 en una casa de calle Pueyrredón al 222 de la Ciudad de Mendoza. Su familia se mudó numerosas veces, por lo que su infancia transcurrió en Guaymallén, Las Heras, Capital y Godoy Cruz.

De grande tuvo una propiedad en Luzuriaga, Maipú, donde gestó el  Nuevo Cancionero junto con Mercedes Sosa, Tito Francia y Manuel Oscar Matus, entre otros cuyanos. Fue gran amigo de Pablo Neruda y de Ángel Bustelo.

Su niñez fue muy pobre. Son 17 los hermanos que aparecen registrados en documentos oficiales, aunque Armando contó en una entrevista que eran 23.

Su padre se llamaba Lucas del Divino Corazón y era tropero. Su madre, Florencia Gómez, trabajó de cocinera. Cuando su padre murió, el poeta mendocino tenía 4 años. La situación económica era muy complicada y los hijos más chicos fueron enviados a casas de familiares, por lo que Armando quedó al cuidado de su tía Fidela Pavón, quien le enseñó sus primeras letras. Fue sólo tres meses al colegio y el resto de su formación se basó en la enorme cantidad de libros que absorbió desde pequeño.

Trabajó vendiendo diarios, lustrando zapatos, cosechando y como obrero de la construcción. Participó en luchas obreras y jornadas de protesta. Luego fue diputado provincial durante dos años por el partido UCRI. También fue locutor.

Socios por la PatriaEscritor, músico, poeta. Sus obras se mantienen en la identidad cuyana y hasta latinoamericana, que eligió como himno la sentida Canción con todos.

Armando falleció en Buenos Aires el 3 de noviembre de 1992. En una entrevista que dio a un diario de Venado Tuerto plasmó cuán arraigado estaba su corazón a la solidaridad y la conciencia política: “Existe una simple interrelación entre el poeta y su pueblo. Yo sin ellos no existo y somos socios en esto de marchar hacia una patria liberada. Es la función del poeta luchar junto a su pueblo, pero cargando la vanidad de que alguna vez al pasar, una mujer diga 'ahí va el poeta'”.