La historia es paciente: espera a su escriba hasta que aparece para traer, desde el fondo de los tiempos, lo que en el presente es a veces un eco débil, casi irreconocible.
María Antonieta Sacchi de Ceriotto es una de esas que ponen por escrito la historia.
La pianista y docente jubilada de la UNCuyo, además de miembro honorario de la Asociación Argentina de Musicología, acaba de publicar La música, incansable viajera. Sesenta años de prácticas musicales en Mendoza: 1852-1912, nuevo volumen publicado por la resurgida Ediunc, editorial universitaria.
Gracias a un trabajo complejo y condenado al olvido, merced a la falta de datos claros y la dispersión informativa de la época, Antonieta Sacchi rescata la inquieta actividad musical mendocina en tiempos enque esta florecía por la influencia europea y por las circunstancias económicas del momento.
El volumen será presentado por la autora esta noche, a las 20.30, en el Museo Municipal de Arte Moderno (plaza Independencia, Ciudad). Hablará Beatriz Bragoni y habrá además una interpretación musical con la voz de Jimena Semiz y Mario Colombo y María Paz Iniesta en piano.
La música de un tiempo crucial
Al nivel de los últimos libros de la Ediunc, La música, incansable viajera es un volumen de hermosa hechura que incluye, además de la historia rescatada por Antonieta Sacchi, una serie de ilustraciones departituras y afiches de la época en Mendoza.
El período elegido por la musicóloga es por demás crucial para entender el desarrollo de la música interpretada, compuesta o teorizada en nuestras tierras.
Por esos tiempos, Mendoza se convierte definitivamente en una zona vitivinícola, y esa realidad económica la lleva a gozar de influencias diversas, entre ellas la de la cultura italiana.
Tan fuerte es esa impronta que la autora habla de una verdadera “italianización de la cultura” que, por supuesto, se ve expresada cabalmente en la música.
Al mismo tiempo, como detalle curioso, se destaca la importancia que tenían algunos compositores quizá de poco renombre mundial, pero que fueron importantes en la Argentina y en Chile, a veces merced a sus apellidos alemanes o franceses.
También se muestra la gran difusión que daban los medios de comunicación a la música culta y cuánto sabían los periodistas de la misma.



