Por Mariana [email protected]
Hay alarma en las autoridades del Gobierno de Mendoza por un nuevo ataque de perros cimarrones al Zoológico, que el domingo pasado provocó la muerte de cuatro guanacos y dos llamas. El director del Zoo, Gustavo Pronotto, expresó su preocupación por la imposibilidad de control por la legislación vigente.
En tanto, las ONG ambientalistas no quieren dar marcha atrás y argumentan que el Estado no implementa bien las campañas de esterilización de los canes. Frente a esto, tanto las organizaciones civiles como gubernamentales reconocen el problema y proponen buscar una solución. Desde el Zoo, donde los animales han sufrido el segundo ataque en dos semanas, los veterinarios advierten del peligro que encierra el comportamiento de esta jauría y piden tenencia responsable. Pronotto informó que “a pesar de los trabajos realizados en distintos sectores del paseo en las últimas semanas, en las que fueron reparados varios recintos con cierre perimetral, estos animales se han cebado de una manera estrepitosa. Son salvajes. Si los atrapo...¿a dónde los llevo, quién se hace cargo?”. Con relación a este tema, el funcionario hizo alusión a las antiguas perreras, que funcionaban previo a la ley vigente Nº7603, del año 2006, que declara a la provincia de Mendoza como “no eutanásica”, y opinó: “Si un perro andaba suelto se lo llevaba la perrera y había que pagar una multa para rescatarlo, de lo contrario si el dueño no lo reclamaba lo sacrificaban. No sé si esa es la metodología que hay que utilizar pero había una tenencia más responsable”. Y aseguró que por estos días que ingresan niños al Zoológico como paseo de las vacaciones de invierno han reforzado los controles de seguridad y que no corren peligro los visitantes porque “este tipo de perros tienen conductas nocturnas, no diurnas”. De todos modos, el funcionario arremetió ayer en comunicación con radio Nihuil y lanzó: “El perro tiene que estar dentro de la casa, antes existían las perreras en los municipios y en el Departamento de Zoonosis se realizaban los controles antirrábicos, pero eso desapareció porque lo fueron limitando las leyes. Esto llevó a que cada vez hayan más perros abandonados en la calle. O volvemos a foja cero con todo lo que significa salir a cazar los perros y las perreras o dejamos que siga pasando esto”. Y a la vez el médico veterinario alertó por un posible cuadro de rabia en caso de que la situación persista. En defensa de los animales Desde la red ambientalista Oikos, Eduardo Sosa manifestó que “existen muchos incumplimientos en la ley vigente. Si el Estado colaborara con las instituciones se podrían coordinar las esterilizaciones antes que recurrir al sacrificio. La Legislatura decidió que el método era la esterilización, pero el Estado no cumple con las campañas de vacunación masiva, no existe control ni registro de animales”. Según Sosa, la solución al problema podría llegar si existiera un esfuerzo conjunto entre el Gobierno, municipios, el Colegio Veterinario las asociaciones de bienestar animal. Una labor coordinada haría que esto no fuera un problema para Mendoza”. De la fundación Cullunche, Jenifer Ibarra, sumó su voz: “Creo que el problema de los perros cimarrones deben resolverlo entre la Dirección de Parques y Zoológico y de Recursos Naturales, porque estos animales son fauna silvestre, si están dentro del Zoológico tienen que tomar medidas extremas, como capturarlos con trampas y trasladarlos a algún refugio para no sacrificarlos”. Y opinó: “Las perreras no son la solución. Y la aplicación de la ley debería ser masiva, continua, ya que los camiones de esterilización no están funcionando en el piedemonte sino en plena ciudad. Deberían instalarse por largos períodos de dos o tres meses en el piedemonte y dedicarse en forma exclusiva a la tarea de esterilizar”. Mariana Caram, en representación de Ciudadanos Autoconvocados por el Zoo, lanzó los dardos contra el director de ese paseo. “Están buscando chivos expiatorios, si hay que solucionar el problema de los perros que muestren las pruebas. Esto es una distracción, el tema merece un debate real. No hay que desviar el foco hacia otros problemas con medidas que ya se tomaron, como los sistemas de castración en los municipios. Vamos a exigir cámaras de seguridad porque estamos a la espera del relato de ellos. No hay control de lo que sucede en el Zoo. No hay que tirar soluciones que vayan hacia atrás”. Por otro lado, Caram resaltó que “no son perros cimarrones, la gente común los suelta en el piedemonte y ellos tienen que sobrevivir. Las medidas drásticas como las perreras no sirven y es necesario un debate profundo”. “Son mascotas abandonadas” El director de Recursos Naturales de Mendoza, Daniel Gómez, respondió que “estos perros no son fauna silvestre. No tenemos política sobre ellos porque en realidad son mascotas abandonadas”. Y agregó el funcionario: “Entonces eso debe ser resuelto por el municipio. De todas formas, hay una falencia y nadie se hace cargo, debemos repensar y hacer algo”. Para Gómez “es una situación que nos supera y no alcanza con deslindar culpas, tendremos que buscar una solución, que es difícil porque también hay negligencias del vecino”. El dato No atacan de día. Debido a la gran cantidad de niños que van en las vacaciones al Zoo, se han extremado los controles. Pero ya se advirtió de que los cimarrones son de costumbres nocturnas, no diurnas. Vagabundos y de gran tamaño Los perros atacantes son vagabundos de gran tamaño. Mostraron una actitud peligrosa al atacar a los animales y se enfrentaron con los empleados. Se cree que los perros ingresaron por el cierre perimetral, que en algunos sectores está roto, a pesar de los arreglos a la tela. Suelen integrar la jauría 10 o 12 El pasado 2 de julio, una jauría compuesta por entre 10 y 12 perros vagabundos atacó el recinto de los ñandúes y mató 25 ejemplares. El hecho fue calificado por las autoridades de “matanza indiscriminada” y obligó a su director, Gustavo Pronotto, a reforzar la seguridad.



