La caldera está rota, los baños bandalizados, hay que renovar completamente el sistema eléctrico, no funciona el ascensor ni las escaleras eléctricas: este es el panorama que muestra la terminal de ómnibus de . A esto hay que sumarle las crecientes denuncias de robos por parte de los usuarios. Así describió el estado general de la estación mendocina Oscar Salvo, gerente del fideicomiso, sistema bajo el que funciona desde el 2012, luego de que Francisco Pérez decidiera no prorrogar la concesión del predio.
Hace cuatro años que la provincia retomó las riendas de la estación de micros a través de un fideicomiso. La nueva administración indicó que el edificio está muy deteriorado.
Analizan volver a privatizar la administración de la Terminal de Mendoza por su gran deterioro

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