Fiscalía de Crímenes de Lesa Humanidad cree que José Santos Pipo Chiófalo (79) no pudo desconocer que algunos de sus subordinados custodiaban a presos de la dictadura.

Al Trovador de Cuyo lo acusan de 14 casos de secuestros y torturas cuando era oficial de la Fuerza Aérea

Por UNO

Para la Fiscalía de Crímenes de Lesa Humanidad, hay motivos suficientes para mantener preso al integrante de Los Trovadores de Cuyo José Santos Pipo Chiófalo (79), que entre 1976 y 1980 fue teniente y director de la Banda de Música de la IV Brigada Aérea. Según la acusación, es imposible que Chiófalo no supiera que allí había personas detenidas ilegalmente por los grupos de tareas y que algunos efectivos a su mando, además de integrar la agrupación musical, custodiaban a los recluidos.

A Chiófalo, quien está detenido hace una semana en el penal San Felipe –junto con los acusados juzgados en el megajuicio–, se lo acusa de delitos que figuran en una causa iniciada en el 2004, pero de la que ya se tenían indicios en 1987 y que comenzó a tomar impulso hace dos años. Se lo acusa de tres hechos de privación abusiva de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas, de 11 hechos de privación abusiva de la libertad agravada por mediar violencias y amenazas que duraron más de un mes, de un hecho de lesiones graves agravadas, 14 hechos de tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima y de ser el autor del delito de asociación ilícita en calidad de jefe u organizador.

Que ahora los integrantes de la Fuerza Aérea comiencen a ser imputados por delitos de lesa humanidad causó sorpresa en algún sector social, que suponía que sus miembros solo habían cumplido tareas administrativas en la dictadura. Pero no fue así, especialmente en Córdoba y en Mendoza, que era gobernada en ese tiempo por el brigadier mayor Jorge Sixto Fernández, que asumió como interventor militar de la provincia el 12 de abril de 1976.

El personal de la Fuerza Aérea integraba, junto con miembros del Ejército, el Comando de Operaciones Táctico (COT), que se encargaba de las detenciones, después de las tareas de inteligencia que realizaba su propia  tropa, nucleada en lo que se llamaba la Regional Oeste de Inteligencia. Por lo general, las personas detenidas por la Fuerza Aérea ingresaban primero a las comisarías 16 o 17 y desde allí eran alojadas en uno de los hangares de la Cuarta Brigada Aérea, que funcionaba en ese tiempo como cine. Todavía el edificio existe, aunque ahora tiene un cartel en la puerta que lo identifica como “Artillería Antiaérea - 15ª Batería”.

La mayoría de las personas que hoy figuran en las listas de desaparecidos pasaban luego al centro clandestino de detención Las Lajas. Otras quedaban en el hangar, custodiadas por personal de la Fuerza Aérea, entre ellos, algunos integrantes de la Banda de Música.

Al menos hay seis testimonios de personas detenidas allí que dan cuenta de esto.

En un documental realizado por el periodista mendocino Rodrigo Sepúlveda se puede ver una recorrida de ex detenidos por la IV Brigada. Los entrevistados reconocen sin dudar el lugar donde estuvieron alojados.

Uno de ellos contó que cuando ingresó detenido allí, fue interrogado antes de ser metido en el hangar. “Me preguntaron si sabía dónde estaba y yo les dije: ‘En la IV Brigada. Si siento el ruido de los aviones que están aterrizando y despegando, ¿dónde voy a estar?, no creo que hayamos llegado a Córdoba en 15 minutos’”.

Otro de los entrevistados reconoció claramente el viejo cine donde estuvieron alojados, especialmente por un mural pintado en una de sus paredes y los huecos de la pared hechos para los proyectores. “Nos tuvieron un 1 de mayo ahí, desnuditos y con las manos contra ese mural”, recordó.

Además, como evidencia de que era imposible que alguien desconociera que había gente detenida en la IV Brigada, uno de los entrevistados recordó: “Nos sacaban a un playón para tomar sol, al lado de un hangar grande  que estaba al final y que debe ser un taller o algo así”.

La fiscal Patricia Santoni indicó en declaraciones a la prensa: “Esta causa judicial se inició a partir de testimonios que se tomaron en 1987, cuando los ex detenidos contaron que estuvieron en la IV Brigada Aérea” y calificó como “muy serios” los trabajos de investigación que se realizaron y que permitieron solicitar las detenciones de José Santos Pipo Chiófalo y de otros efectivos de la Fuerza Aérea Argentina con sede en Las Heras.