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PAMI, junto con los centros de jubilados, trabajan en talleres para informarles sobre cómo evitar que su entorno decida por ellos, por ejemplo, la internación en un geriátrico o el cobro de sus haberes.

Advierten a ancianos para que sus familiares no los avasallen

Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar

“Me la encontré en el micro. Es una señora de 84 años que conozco desde hace mucho tiempo. Y ahí, en el camino al centro, me contó que la hija le hizo firmar un poder para cobrar, y desde entonces no puede manejar su plata. Y que además, tampoco es dueña de su casa, porque la hija le compró al resto de los hermanos la proporción de esa propiedad que les correspondía por ser bien de familia, y se mudó con ella.
Al principio, todo bien, pero ahora, se llevan muy mal y tiene que hacerse cargo de sus nietos, le dejan ropa para planchar, no es dueña ni de su tiempo. Yo le tomé el nombre y le dije que iba a ver qué ayuda le podemos  dar”, dice Inés Chavero, un coqueta señora del Centro de Jubilados Abril, de Capital, en una pausa de los talleres sobre derechos del adulto mayor que ofrece PAMI desde julio hasta diciembre, centrados en difundir entre  los ancianos información sobre qué pueden hacer para no hacer avasallados por familiares. Situaciones como ésta son las que pretenden evitar desde la obra social de los jubilados. Por eso implementan programas sociopreventivos, para lograr un objetivo mayor: un envejecimiento activo,es decir, que sean  autoválidos el mayor tiempo posible, con una buena calidad de vida. Para esto, desde el área de Servicios Preventivos de PAMI están trabajando con 116 de los 230 centros de jubilados de toda la provincia en el  fortalecimiento de esos entes, tanto formando a sus dirigentes como dotándolos de herramientas administrativas y contables que los ayuden a organizarse mejor para captar las demandas de los ancianos. Buscan ser ojos y oídos del PAMI para tratar de evitar el aislamiento de los adultos mayores, que llevan indefectiblemente a situaciones indeseables como las que describió Inés durante el taller. Porque una persona  aislada socialmente también sufrirá más rápido el deterioro físico, emocional y cognitivo. Los talleres que ofrecen los centros de jubilados, muchos de los cuales son subsidiados por la obra social, están repartidos en 437  propuestas distintas, desde coro, tejido, gimnasia, alfabetización, computación y estimulación a la memoria hasta esta defensa de los derechos de los viejos. Tales actividades reúnen alrededor de 6.300 afiliados y la meta es cumplir con una convocatoria de 8.000 personas a fin del 2013. Claro que lograr la participación de aquellos ancianos aislados, ya sea por su incapacidad física o deterioro cognitivo, no es sencilla, de hecho, entre los 10 centros de jubilados de Capital presentes en la capacitación realizada en la sede del PAMI el jueves pasado, surgió la falta de interés de los más necesitados de contención y compañía a la hora de acercarse a un centro de jubilados. “Nos cansamos de invitarlos a que participen, hacemos bingos, mateadas, truqueadas, peñas,de todo, y no hay caso, sino hay viajes no se acercan”, se escuchó repetir entre los asistentes al encuentro. A lo que las  capacitadoras respondieron con un ejercicio para determinar, por zona de influencia de cada centro de jubilados, cuáles eran los derechos más vulnerados. Luego de unos minutos, las respuestas fueron acompañadas de un poco de escepticismo por los jubilados, porque están convencidos de que tienen pocos elementos para accionar sobre problemas tan complejos como  el desamor de los hijos para con sus padres. Visiones “Mire, nosotras (señala a dos personas más) esta metodología de trabajo que nos proponen la conocemos porque somos docentes jubiladas, y en general nos parece bien. Pero lo verdad es que no tenemos contacto con  este tipo de problemas, de personas aisladas, o con problemas familiares, porque somos un centro de jubilados coral, cantamos, y esto de por sí ya es una forma de expulsar gente; es así (se ríen) no tenemos modo de  contactarnos con personas que sufren estos problemas. Tal vez, si hiciéramos un voluntariado para ir o llamarlos por teléfono, pero no más que eso” explica Regina Villegas de Vida Plena, otro de los centros de jubilados presentes. Un poco más atrás, Antonio Chia, del centro de jubilados de la TAC, dijo: “Tenemos adultos mayores de más de 80 años, y nos dedicamos fundamentalmente a la atención de la salud, tenemos médicos y ayudamos con  los medicamentos. No conocemos ningún caso de abandono de persona, pero es difícil entrar en la intimidad de una familia. Además, de qué derechos hablamos, si nos pagan $2.400 de jubilación? Por un envejecimiento activo El último Censo nacional mostró que el 13% de la población pertenece al grupo de adultos mayores, lo que significa un envejecimiento de los mendocinos que acompaña también la tendencia a nivel nacional y mundial. En este marco, el PAMI y otros organismos del Estado trabajan sobre un mismo paradigma: lograr que los adultos mayores sean autoválidos, física y cognitivamente. En una encuesta que realizó PAMI en el marco del programa de apoyo a la formación de grupos operativos para accionar mecanismos preventivos como los descriptos en los talleres, fueron consultados 1.400 afiliados de  81 entidades. En esa muestra, se identificó claramente la necesidad de reforzar los talleres de actividades físicas para conservar la movilidad, pero también, empezó a ser muy solicitada la conservación de las habilidades mentales y  sociales, para que la vejez no sea un calvario, ya sea por la falta de respuestas del sistema sanitario o el abuso intrafamiliar.

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