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Combina técnicas del yoga y de la acrobacia. Ayuda a manejar el estrés y propicia la relajación. Las clases semanales cuestan entre $80 y $130, y los talleres intensivos de 2 días, entre $500 y $800

Acroyoga: una disciplina que despierta cada vez más el interés de los mendocinos

El acroyoga, una disciplina que integra la sabiduría del yoga y la intensidad de la acrobacia, está despertando el interés de los mendocinos. Su práctica apunta a generar mayor bienestar individual y con el entorno. Los precios de las clases semanales de dos a tres horas cuestan entre $80 y $130, mientras los talleres intensivos de yoga acrobático de una duración de dos días salen entre $500 y $800.

Entre los beneficios mencionan que ayuda al manejo del estrés y propicia la relajación, entre otras ventajas.

Es una práctica que pretende crear entre los individuos una comunidad donde puedan sentir confianza, facilita un espacio de juego y aprendizaje, es decir, combina el aspecto lúdico y el desafío físico de la acrobacia con la propuesta terapéutica del yoga.

Gigi Berti, profesora de yoga acrobático, definió esta práctica como una fusión o mezcla del yoga, el masaje tailandés y la energía de la acrobacia. “Involucra la exploración, e invita a animarse al juego, es una disciplina desestructurada”.

Puede adecuarse a la condición y experiencia de todos los individuos de diferentes edades, contextos y condiciones. Una clase introductoria de acroyoga no exige ninguna preparación previa, aunque requiere de la disposición de compartir y trabajar con otros.

Entre los beneficios del acroyoga, a nivel físico fortalece el cuerpo de manera inteligente y balanceada, y desarrolla aspectos interpersonales como la escucha y la comunicación. En las clases se cultiva la concentración y el trabajo en equipo, e incentiva la transformación personal en una atmósfera de aceptación, celebración y seguridad.

Para Nicolás Cecileo, profesor de acroyoga, “en esta práctica no sólo trabaja el aspecto físico del ser humano sino también la mente, y tiene conexión directa con la confianza y seguridad en uno mismo y con los demás”.

Para tener una idea de cómo se desarrolla una clase, Cecileo explicó que empiezan y terminan en círculo, con la intención de generar familiaridad entre los practicantes.Por ser una actividad compartida existe contención.

Se hace centro en la respiración, meditación y movimientos en círculos, luego se ponen en juego algunas técnicas del yoga, y en muchas ocasiones se realizan al aire libre.

Lo distintivoLos vuelos son una de las cosas que distinguen a esta práctica y donde se conjuga gran parte de la belleza de ésta. En los vuelos hay tres roles: base, volador y cuidador, el primero es quien sostiene, y trabaja la fortaleza. El volador o voladora confía en la base y danza en el aire. Mientras, el cuidador se encarga que la exploración se concrete en un entorno seguro.

El origen de esta práctica que nació en EE.UU.El acroyoga nació en 2003 en San Francisco, Estados Unidos. Fue fundado por Jason Nemer y Jenny Sauer Klein.

En 2006 se realizó el primer entrenamiento para profesores en California, cuando Nemer y Jenny comenzaron a explorar diferentes maneras de jugar con la acrobacia y el yoga, para tratar de ver lo que pasaba cuando una persona “volaba” en los pies de la otra.

La práctica nació de esta experiencia lúdica y hoy sigue evolucionando con este espíritu.

Para interesadosA tener en cuenta. Se desarrollará un taller de acroyoga el sábado 17 y domingo 18 de enero, en la localidad de Uspallata.

Contacto: gigibertiyoga@gmail.com o al teléfono: 261-5159484

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