Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar
Claudio Mellimaci, hijo de un inmigrante siciliano que llegó a Mendoza a trabajar en hornos de ladrillo, incursionó en el negocio del vino, entre otros.
“A partir de la comida se gana cualquier corazón”

Siempre le gustó la cocina, aunque nunca imaginó que en su vida esa sería su fuente nutricia fundamental, de varias maneras. Después de trabajar en negocios de indumentaria con su padre, un inmigrante siciliano que llegó a Mendoza a trabajar en los hornos de ladrillo, Claudio Mellimaci (42 años) incursionó en la construcción, en el campo y finalmente en el negocio del vino, donde halló su presente y su futuro.