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Desolador fue el panorama que se encontró Claudia Rivas, la abuela de Luciana, cuando fue ayer por la tarde a visitar al hospital Humberto Notti a sus nietas, hermanitas de la menor asesinada, las que tienen 6 y 18 meses de edad.
Si bien la mujer se encontró con que las bebas poco a poco se van recuperando, tras ser rescatadas del domicilio de calle Entre Ríos el martes pasado e internadas en el hospital de niños, también supo del estado deplorable en el que llegaron.
“Estaban plagadas de piojos y tenían un montón de chicles pegados en las cabecitas, por lo que tuvieron que cortarle casi todo el pelo”, le confió a Diario UNO una allegada de la mujer que la había acompañado a visitar a las niñas.
Según los partes médicos, las hermanas menores de Luciana están fuera de peligro y aún se desconoce si su destino será la DINAF o si le darán la guarda a la abuela materna, que junto con su hija ya había tenido a Luciana a mitad del año pasado.
Sólo en horario de visitasA pesar de ser su pariente más cercano, a Claudia Rivas le negaron ver a sus nietas ayer en la mañana en el hospital Notti.
La mujer concluyó unos trámites judiciales, compró cinco paquetes de pañales y se fue hasta el nosocomio a media mañana, ya que el GAR (Grupo de Alto Riesgo) le había extendido la autorización a ella y a su hija Romina Sánchez para ver a las menores.
Pero apenas llegaron le negaron rotundamente verlas. Tras una hora y media de espera sin respuestas, el GAR les argumentó que sólo podían estar con las niñas en el horario de visitas, a pesar de que las chiquitas están en sala común y podrían gozar de la compañía de un familiar todo el día en el nosocomio.



