Quedó lejos aquel 28 de octubre de 2013 en que Lucas Fabián Bruno, de 19 años, fue baleado en una esquina del residencial barrio Santa Ana, ubicado en Guaymallén. La investigación por el crimen siempre apuntó contra una persona: el Chupete. Este lunes, casi 13 años después del crimen, el hombre que se mantuvo prófugo durante más de una década se sentó en el banquillo de acusados.
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Chupete, el camaleónico barrabrava que ahora es juzgado por un crimen ocurrido hace 13 años
Leandro Emanuel Contreras (32) se sentó ante un jurado popular que definirá si fue el autor del crimen de un joven de 19 años que fue baleado en el barrio Santa Ana
Se trata de Leandro Emanuel Contreras. Tiene 32 años y para mediados de 2013 era conocido como Chupete, un joven que vivía a pocas cuadras del lugar del crimen y tocaba los bombos y la trompeta en la barra brava de Independiente Rivadavia.
La Fiscalía sostiene que en la noche del 28 de octubre de ese año manejó un Fiat 147 que era de su hermana. Llegó hasta la esquina de calles Amigorena y Corrientes, en Guaymallén, donde se encontraba un grupo de amigos. Empuñó una pistola calibre 22 y efectuó 7 disparos. Lucas Bruno se llevó la peor parte ya que murió por dilaceración cerebral. Otro amigo suyo también fue alcanzado por una bala, pero sobrevivió. El fallecido había sido escrachado días atrás por vecinos del barrio Santa Ana por presuntamente cometer un robo en un cíber de la zona.
Su testimonio y el de los otros testigos presenciales del crimen serán escuchados a lo largo de esta semana en el juicio por jurado que definirá si Leandro Contreras fue el autor de la balacera. También se ventilarán otras evidencias, como escuchas telefónicas que se realizaron a la familia del sospechoso durante su tiempo en la clandestinidad. En una de ellas, por ejemplo, se escucha a Leandro Contreras decir "estás hablando con el homicida".
Prófugo durante una década después del crimen
Leandro Contreras logró esquivar la Justicia varios años, a tal punto que el abogado defensor Pablo Cazabán pidió la prescripción de la causa en la previa al juicio pero los jueces no hicieron lugar.
Chupete logró cruzar a Chile, donde trabajó varios años como chofer de Uber. Claro que para mantenerse en la clandestinidad utilizó documentos falsos y cambió su aspecto físico, aumentando varios kilos y haciéndose muchos tatuajes. Pero siempre se mantuvo en contacto con su familia, sobre todo para saber cómo se encontraba su hija.
Durante ese lapso de tiempo, su madre y su ex pareja se quitaron la vida. La defensa ha planteado que declaren psicólogos para que expliquen la salud mental de Chupete Contreras, quien habría recaído en la adicción a la marihuana y la ketamina tras esos golpes emocionales.
Lo cierto es que terminó detenido el 31 de marzo de 2025, cuando dos ladrones asaltaron una cuevita en la galería Tonsa, en pleno centro de Mendoza. Se llevaron $500.000 y un reloj pulsera. Uno de ellos fue reducido por las víctimas y detenido en el mismo local. Otro, cayó a las pocas cuadras. Cuando los policías lo identificaron detectaron que llevaba una documentación falsa y en realidad era Chupete Contreras.
Por ese robo, fue juzgado en agosto pasado y condenado a 5 años y 10 meses de prisión, aunque la defensa presentó un recurso para que la Suprema Corte de Justicia revise el fallo.
En caso de que esta semana un jurado popular lo declare culpable por el crimen, el juez Alejandro Miguel lo condenará a entre 10 y 33 años de cárcel por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.