El 28 de junio de 2009 Graciela Ocaña renunció a su cargo de ministra de Salud de la Nación como consecuencia de las complicaciones generadas en la lucha contra la peor epidemia de dengue que se hubiera conocido en el país, con un registro de 26.644 casos especialmente en las provincias norteñas. Ya se insinuaba también la crisis de la gripe A. La reemplazó Juan Manzur.

Pocos saben que en 2016 la cantidad de casos de dengue en el país subió a 78.245 notificados, de los cuales el gobierno nacional tiene como confirmados 41.210, aunque según otras fuentes la cantidad es mayor. No hubo tapa de grandes diarios indicando que la cantidad triplicó a la peor epidemia de la historia; no renunció un ministro, o un secretario o algún funcionario. No fue noticia que este año el dengue fue tres veces peor que en 2009 y la única razón que a uno se le ocurre para explicarlo es la existencia del denominado 'escudo mediático' del que goza el gobierno nacional.

El problema no es primariamente con los escuderos o con el Gobierno, sino por lo que sucede con las víctimas de esta situación. Pocos saben siquiera que se llama Jorge Lemus el ministro de Salud de la Nación y que la subejecución presupuestaria de su cartera es alarmante. Hablamos de los recursos de los que disponía para Salud y que no utilizó.

Por ejemplo, la Dirección de SIDA tuvo una ejecución presupuestaria del 78,61%. El Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable tuvo un 78,94%. Podría pensarse que el 20% es un porcentaje razonable de "ahorro" para un país sin problemáticas sanitarias, pero Argentina está lejos de esa caracterización.

El Programa Nacional de Salud Escolar se ejecutó en un 37,54%, por lo que de cada 100 pesos no se usaron 72.

Muchos posaron con el cartelito de "Ni una menos", pero el programa de Prevención y Atención de Violencia Familiar y de Género ejecutó el 8,66%. Se guardaron 93 pesos de cada 100. Y el de Salud Bucal tuvo una ejecución del 1,5 %. Seguramente muchos recuerdan que en octubre de 2016 se dio de baja el programa Argentina sonríe por presuntas irregularidades cometidas por la nuera de la expresidenta Cristina Fernández, pero la paralización fue total. En materia de Salud Mental y Adicciones -otro aspecto donde la estructura sanitaria hace agua por todos lados- se ejecutó solo el 6,62% de lo presupuestado.

Tal vez el dato más llamativo, ahora que nos enteramos de que el peor año del dengue fue 2016, es que el Instituto Nacional de Medicina Tropical, que se ocupa de enfermedades como el dengue o el mal del Chagas, tuvo una ejecución del 8,35%. Una de las funciones de ese instituto, ubicado en Posadas, es coordinar estrategias y herramientas de vigilancia sanitaria en el país y en forma articulada con los países limítrofes. Casi todos hemos escuchado algo del fuerte brote de fiebre amarilla en Brasil que comenzó en 2016. Para tener una idea de lo preocupante del caso, por año se distribuyen 4 millones de dosis de vacunas, y este año se superarán largamente los 24 millones. Sin embargo, en el organismo nacional dedicado a la vigilancia de estos problemas, decidieron "ahorrar" 93 pesos de cada 100.

La subjecución fue importante en otras áreas, y los casos citados son solo algunos ejemplos.

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Foto Internet/Ilustrativa
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