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Matías Iglesias: "El día que me probé en Talleres fui con mi viejo en una motito"

El volante del Asteras Trípolis de Grecia Walter Matías Iglesias sabe de grandes desafíos en Europa, pero no se olvida de sus orígenes. Recordó al club azulgrana

El volante del Asteras Trípolis de Grecia Walter Matías Iglesias (35) sabe de grandes desafíos en Europa. Pero como tantos jugadores de estos lares que se van al exterior (nació en San Martín de los Andes, de Neuquén, pero se crió en Mendoza), no se olvida de sus orígenes.

Relató en una nota con Ovación cómo fueron sus inicios en el fútbol. Se mostró agradecido al club azulgrana y contó que extraña mucho a su familia.

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"El día que me fui a probar lo hice con mi viejo en una motito y me acuerdo que el primer día fui arquero; cuando nos fuimos a mi casa mi padre me dijo: 'Cambiá de puesto porque esto no va'". Me dolió eso, al otro día jugué de delantero y quedé en el equipo", afirmó.

"Recuerdo el día que me fui a probar a Andes Talleres, que fue el club de mis comienzos que me enseñó amar un vestuario, a aprender a ser solidario, todos esos valores me los enseñó ese equipo. Toda mi vida estaré agradecido a ese club por dejarme soñar y entrar a una cancha, sentir lo que es querer una camiseta. Tengo muchos amigos de la categoría con los que hablo actualmente", contó.

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-¿Cómo es tu actualidad en ese club?

-La verdad que me siento como en casa, es mi sexta temporada acá y mis hijos van al cole. Llevo quince años en Grecia, que desde un primer momento nos trató muy bien. Sentimos un cariño mutuo con el equipo Trípolis y la verdad es que mi familias y yo estamos muy felices y con ganas de seguir creciendo y ayudando al club.

-¿Cómo está el equipo y qué objetivo tienen?

-El equipo está muy bien, tuvimos un año muy regular, desafortunadamente el jueves pasado quedamos afuera de la Copa de Grecia y la verdad que teníamos un rival difícil. Fueron dos meses muy complicados, jugando domingo y miércoles, se notó el desgaste físico y cuando te enfrentás a equipos con una mayor variedad de futbolistas sacan diferencias.

En el campeonato vamos bien, estamos sextos y y con varios puntos con respecto al séptimo. Estamos muy cerca del objetivo, que es el mismo de todos los años, que es jugar los play offs, competir con los grandes y clasificarnos a Europa League, que es muy bonito. Lo hicimos varios años con Asteras.

-¿Cómo fue tu temporada después del parate por la pandemia?

-Es algo que nos superó a todos, la temporada pasada fue muy dura porque tuvimos que parar, volver a agarrar ritmo y después tuvimos que meter muchos partidos para poder terminar la temporada. Este año tuvimos pocas vacaciones y el desgaste físico y mental se nota mucho. Pero sabemos que nosotros somos afortunados porque podemos hacer lo que nos gusta y hay gente que lo está sufriendo más que nosotros.

Queremos darle una alegría a la gente y no nos acostumbramos a jugar sin público en los estadios, pero lo importante es que estamos sanos.

-¿Qué restricciones hay en ese país?

-Las ciudades grandes cerraron otra vez, en las más chicas las escuelas están abiertas, en algunos negocios se puede llevar comprar y llevar a casa, pero a las seis de la tarde ya hay que estar adentro. En Trípolis está bastante controlado el tema del virus y estamos entre comillas más tranquilos. Deseamos que esto termine pronto.

-¿Cómo fue la experiencia en los otros clubes griegos y en China?

-Llegué a Larissa Grecia en el 2007, después pasé a Atromitos, luego tuve una experiencia bonita en China, que fue única, muy dura, me hizo valorar el día y crecer como persona. En Asteras batí un récord, ya que soy el jugador no europeo que jugué más partidos en la Liga; es un premio al trabajo, sacrificio y a estar lejos de la familia.

-¿Jugaste Argentino B?

-Debuté en la primera división con 14 años y me fui a jugar a Newell's. No recuerdo si estaba en el Argentino B o C.

-¿Qué recuerdos tenés de Mendoza de cuando eras pequeño?

-Tengo muchísimos recuerdos, con mi hermana Carolina, con mis amigos del barrio El Resguardo, de Las Heras. Estaba la canchita atrás del bosque, me acuerdo de la escuela, los asados en familia, cuando venía mi viejo a mi casa y nos sacaba a pasear. Cuando íbamos a la casa de la Nora y nos comíamos un asado juntos.

Cada vez que puedo vuelvo a Mendoza, tengo una parte de mi corazón ahí, tengo a mi padre (el motor de la familia), a mi hermana Carolina con mis dos sobrinos Milo y Alma (les mando un beso grande), mis tíos y mi abuela. Tengo media vida ahí y ahora con la pandemia se nos complicó para viajar.

-¿Cómo es la relación con los argentinos del equipo?

-La relación con los chicos argentinos es espectacular, cuando podemos nos comemos un asadito siempre que lo permita la pandemia. Con Munafó, que también es de Mendoza, formamos una dupla de hace años en el mediocampo. Después está Franquito Bellocq (de Córdoba), que es un gran amigo. Vinieron Gómez y Fede Álvarez este año e intentamos que se adapten rápido y después está Jero Barrales, que es un gran amigo, el goleador histórico de Asteras y nos da alegría en el vestuario con la música que pone.

-¿Qué decís de tu familia? ¿Cómo está integrada?

-Con mi mujer Sara tenemos dos nenes, Zoí (la nena de 4 años y medio), un nombre que significa vida en griego; tenemos al enano de 20 meses que se llama Noah, es un indio y nos vuelve locos en la casa (se ríe). La nena habla claramente griego, el nene está diciendo sus primeras palabras y estamos felices de tener a esta familia. Desafortunadamente perdimos a mi madre hace unos años.

-¿Te faltó conseguir algo en el fútbol?

-Tuve la suerte de jugar dos finales y las perdí ante Olympiakos, un equipo que es muy fuerte y sigo luchando por competir en una copa griega y salir campeón. Ganar la Liga es más complicado.