La administración de Donald Trump está considerando una propuesta inusual: ofrecer un cheque anual de 10.000 dólares a cada habitante de Groenlandia. La idea, revelada por The New York Times, forma parte del plan del presidente para que Estados Unidos tome el control de esta isla perteneciente a Dinamarca.
Donald Trump quiere conquistar Groenlandia con cheques de 10.000 dólares
El Gobierno de Donald Trump evalúa dar 10.000 dólares a cada groenlandés en su plan de anexión de la isla a Estados Unidos
Donald Trump y su interés en la isla
EFE informa que funcionarios del gobierno republicano creen que los recursos naturales de Groenlandia, como tierras raras, cobre, oro, uranio y petróleo, podrían generar ingresos suficientes para cubrir el costo de estos pagos.
Según la propuesta, se reemplazarían los 600 millones de dólares que actualmente aporta Dinamarca en subsidios por estos cheques individuales, con la intención de ganar el apoyo de la población local.
El interés de Donald Trump en Groenlandia no es nuevo. Considera que la isla tiene un valor estratégico clave para la seguridad nacional e internacional.
En marzo, durante una comparecencia ante el Congreso, afirmó que están trabajando con todas las partes involucradas para lograr la anexión. Sin embargo, las autoridades locales fueron claras: Groenlandia no está en venta ni quiere convertirse en territorio estadounidense.
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La visita del vicepresidente
Groenlandia es la isla más grande del mundo que no es un continente. Tiene cerca de 56.000 habitantes que residen en el 20% del territorio libre de hielo. Fue colonia danesa hasta 1953 y hoy es un distrito autónomo bajo la soberanía de Dinamarca.
La propuesta generó tensiones diplomáticas. En medio de la polémica, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, visitó en marzo la base espacial de Estados Unidos en la isla junto a su esposa, Usha Vance. La visita no fue oficial, ya que no contaron con invitación del gobierno groenlandés, y el viaje se limitó exclusivamente a la base militar.
El conflicto creció cuando se conoció que la coronel Susannah Meyers, al mando de la base, había enviado una carta a su equipo distanciándose públicamente de las declaraciones de Vance. La reacción fue inmediata: el Pentágono la destituyó por “pérdida de confianza en su capacidad de liderar”, según un comunicado de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, que controla esa instalación en el Ártico.





