Espectaculos Lunes, 18 de junio de 2018

"El hombre que mató a Don Quijote" pertenece a un portugués

El Tribunal de Apelación de París dio la razón al productor portugués Paulo Branco en el juicio que lo enfrenta al director Terry Gilliam por los derechos de "El hombre que mató a Don Quijote", la película "maldita" que se rodó durante varios años y con muchas interrupciones y se estrenó en el pasado mayo en el Festival de Cannes contra la decisión del productor.

El Tribunal confirma así una decisión judicial previa de mayo de 2017 que señalaba que el contrato entre Alfama Films -la productora de Branco- y Gilliam no está roto y por tanto los derechos de explotación en todo el mundo corresponden al portugués, señaló con amplitud la prensa europea.

"Victoria de la corte de apelación contra Terry Gilliam; se confirmaron todos nuestros derechos", afirmó en Twitter Juan Branco, hijo y abogado del productor. "Esto confirma que los derechos sobre este proyecto pertenecen a Branco", abundó Hocquet, abogado del productor.

Mientras tanto, el abogado de Terry Gilliam, contactado por la prensa, no reaccionó a la decisión.

Tras un primer rodaje caótico abortado en 2000, Branco compró en 2016 a través de Alfama Films los derechos de "El hombre que mató a Don Quijote", un viejo proyecto de Gilliam que necesitó casi 30 años para ver la luz.

Tras diversos desacuerdos artísticos y financieros durante la preproducción, el cineasta británico y ex Monty Python rescindió su contrato con el productor portugués; finalmente dirigió la cinta entre marzo y junio de 2017 recurriendo a la compañía española Tornasol.

"Ahora reclamaremos todos los daños e intereses; queremos defender los intereses de mi compañía (Alfama) que ya sufrió demasiado durante el juicio", afirmó Paulo Branco.

Alfama Films sufrió dos reveses en las últimas semanas, cuando la justicia autorizó la proyección de la cinta en el cierre del Festival de Cannes y su proyección posterior en las salas.

"Por desgracia, la cinta ya se explotó en los cines de una forma totalmente errónea y fue a verla muy poco público", sostuvo Branco, que considera ese procedimiento un "derroche absoluto".

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