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Mechi Llano: somos la única opción liberal en Mendoza

La candidata a senadora nacional sostiene que en nuestra provincia la única alternativa verdaderamente liberal es esta agrupación

Por UNO

La candidata a senadora nacional por “VAMOS MENDOCINOS” (frente integrado por el Partido Demócrata, MendoSalir, los Libertarios y la Coalición Cívica) sostiene que en nuestra provincia la única alternativa verdaderamente liberal es esta agrupación.

No obstante, le preguntamos por la llamada "pata liberal" que supuestamente apoya a Cambia Mendoza, a lo cual respondió Mercedes Llano lo siguiente: Ese es un grupo marcadamente cornejista, muchos de sus integrantes dependen de cargos que les ha dado el ex gobernador. Son liberales copia tipo La Salada. Cornejo advirtiendo que el liberalismo está en franco crecimiento estimuló el armado de esta simulación para atraer votos liberales. Yo me pregunto: por qué no abandona el radicalismo la Internacional Socialista? Y el acto que este grupo acaba de hacer en el este, le seguimos preguntando a Mechi? Replicó así: ¡Fíjese con quién como anfitrión! Con Abed, el vice gobernador y estatizador de bodegas, contestó Mercedes, continuando: Ese acto lo cerró, en representación de ese grupo, una legisladora que ha avalado con su voto todos los avances del Estado, una iniciativa del gobierno radical, sobre la actividad privada: como ser la estatización de IMPSA, el Banco de Vinos… ..…. y los impuestos que han aumentado Suárez y Cornejo, como también esta delegación que acaba de hacer la Legislatura –con mi voto solitario en contra- para que los municipios puedan crear y cobrar impuestos.

No -continúa Mercedes-, el oficialismo, dominado totalmente por los radicales, es y será, como siempre han sido han sido, social-demócratas. Han hecho poco y nada para racionalizar el Estado, disminuir el gasto público y liberar a los emprendedores de la tremenda carga de regulaciones que restringen su capacidad creadara. Es que no creen en la libertad. Este es el problema por el cual nunca van a dar solución a las causas que atan a nuestro país a la declinación ya la decadencia.

¿Cuáles son esas soluciones, preguntamos? Permítame extenderme en esta respuesta, dijo Llano y continuar: las soluciones están al canto: hay que volver a la fórmula de la prosperidad aplicando el régimen de libertad de la Constitución del 53. La Argentina hasta la entrada ya la segunda mitad del siglo XIX era uno de los países más extensos, despoblados, primitivos y analfabetos de toda América. Cincuenta años más tarde se había convertido en una de las naciones más prósperas y educadas del mundo. Ya para el año del centenario, los trabajadores percibían un elevadísimo salario real, quizás el más alto del mundo, su producto bruto per cápita competía con el de Estados Unidos y exhibía un nivel de alfabetización tan alto como el de Alemania superando al de España y Francia.

Este milagro que asombró al mundo, además de posarse en la educación sarmientina, fue provocado por la aplicación sin cortapisas de la filosofía de la libertad impresa por Alberdi en nuestra Constitución. Libertad para pensar, para expresarse, para reunirse, para entrar, salir o circular por el país. Libertad para trabajar y ejercer toda industria lícita. Libertad de comercio. Libertad para emprender y para producir. Libertad de educación. Estas libertades iban acompañadas de un Estado que no las limitaba. Todo lo contrario: las aseguraba. Un Estado pequeño, pero muy fuerte en sus funciones esenciales, especialmente en educar e impartir justicia, una justicia independiente que aseguraba a cada argentino o inmigrante el ejercicio de todas las libertades reconocidas en la Constitución y que el goce del fruto de su esfuerzo y laboriosidad nadie se lo arrebatara, especialmente el Estado con impuestos y gabelas irrazonables. Lo que hizo el Estado en aquella época fue garantizar un marco jurídico adecuado para se realizaran inversiones y para que la libertad creadora de las personas produjera un fenómeno de crecimiento, riquezas y oportunidades para todos. Sin embargo, no se quedaba en solamente en este papel. No, además, construía caminos, ferrocarriles y puertos para que el esfuerzo creativo pudiera desarrollarse en plenitud y llevar el progreso a todos los puntos del país.

Y la causa de la decadencia de la Nación radica justamente en el abandono de la fórmula alberdiana merced a la aplicación, con afanes demagógicos, de políticas populistas, socialistas, dirigistas e intervencionistas que condujeron a la formación de un Estado gigante e ineficiente cuyo enorme costo de funcionamiento ahoga la libertad, la cual es la única fuente genuina de prosperidad y bienestar para todos.

El retorno al cumplimiento acabado de la Constitución, tanto en su letra como en su espíritu, resume y sintetiza la propuesta de VAMOS MENDOCINOS.

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