Alejémonos, al menos por un momento, de las visiones más trágicas sobre el calentamiento global, de la insostenibilidad de los modelos de producción y consumo en nuestro planeta y de la prensa de Greta Thunberg. No porque eso no sea parte de nuestra realidad acerca de la insostenibilidad de una vida humana digna en el planeta para todos. Más bien porque, por un lado, para los conscientes de estos problemas la trilla de los mismos podría saturar su voluntad de cambio y, por otro, porque para quienes eligen (o no) ignorar la situación y sus consecuencias, esto resulta más del mismo molesto ruido de fondo.
¿Entonces? Entonces hoy hagamos foco en nuestros problemas locales -muchos con causas globales- ya que, por su tangibilidad -ver para creer- los percibimos más concretos y reales.
En otras palabras, parece que somos más sensibles al sufrimiento propio que al del vecino y al sufrimiento del vecino que al del extraño.
¿A qué problemas nos referimos entonces? Nuestra querida Mendoza tiene serios problemas económicos, ambientales, sociales y culturales. No recurriremos a ninguna cuantificación para objetivizar nuestras afirmaciones, con la intención de aligerar la lectura de estas palabras.
De los problemas económicos tal vez sea mejor no hablar porque volvemos al terreno de la obviedad y la saturación. Lo ambiental es grave y estructural: ya no podemos hablar de crisis hídrica. Nuestros más reconocidos glaciólogos e hidrólogos no cesan de pregonar lo que ya es evidente para todos: cada vez dispondremos de menos agua (este año 11% menos que el año pasado… perdón, prometimos no usar números). Pero bueno, mientras salga agua de la canilla seguiremos lavando el auto, la vereda y el patio con la manguera y, de paso, darle una mojadita al pavimento…. aunque el vecino y el extraño pasen semanas sin agua en sus casas.
Lo social no es menos grave: la pobreza, la indigencia y el hambre no dan tregua y, con la desocupación, fogonean el delito y el desapego por la cultura de la educación el cuidado y el trabajo. Parece que volvimos al principio: misma tragedia en distinto escenario. Sí y no. ¿Cómo? Los mendocinos somos esencialmente solidarios y resilientes, y tenemos una gran capacidad para organizarnos y trabajar por objetivos comunes.
Hoy, la Fundación Banco de Alimentos de Mendoza, VALOS y Nuestra Mendoza, organizaciones hermanas de la sociedad civil, trabajan mancomunadamente –junto a decenas de OSC- para cumplir los Objetivos del Desarrollo Sostenible, adhiriendo así a esta magnífica iniciativa de 193 países para alcanzar una Mendoza sostenible en el 2030, a más tardar.
El Banco de Alimentos se enfoca en el ODS 2: Hambre Cero; Nuestra Mendoza en el ODS 16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas y VALOS en varios ODS que confluyen en el 17: Alianzas Para Lograr los Objetivos.
¡Sumate! ¡Participá!¡Ayudanos a construir una Mendoza mejor, una Mendoza Sostenible!
Valores que alimentan
Llega la IV cena anual de Banco de Alimentos Mendoza y Valos. Por cuarto año consecutivo las dos ONG mendocinas se unen para realizar su cena anual el próximo 1 de noviembre en Hotel Intercontinental.
El evento nació en 2016 con el objetivo de recaudar fondos para seguir trabajando, como lo realizan desde hace más 17 años, a través del accionar responsable y con la colaboración de empresas y voluntarios comprometidos con el bien común. Las entradas se pueden adquirir a través de Kirih: (http://bit.ly/ValoresqueAlimentanKirih) o llamando al 261- 4295173) o llamando al 261- 4295173


