El cortacorrientes es un pato que habita la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. Se lo puede observar en cursos de agua fría de corrientes rápidas a lo largo de su rango de distribución. Su figura resulta frecuente para los guardaparques que recorren el Parque Provincial Aconcagua.
El ave acuática que se puede ver en el Parque Provincial Aconcagua y en pocos lugares más
El cortacorrientes es un pato de fríos ríos andinos. Su presencia destaca en el Parque Provincial Aconcagua como un objeto vital de conservación
Dónde verlo
Dentro del área protegida, los registros ubican a la especie en la Quebrada del Río Vacas. Se puede encontrar cerca de las seccionales Punta de Vacas, Pampa de Leñas o Casa de Piedra, a más de 2400 metros de altura.
También hay menciones de ejemplares sobre el Río Cuevas, cerca del Monumento Puente del Inca. Incluso toleran zonas con mayor actividad humana, con avistamientos junto al puente de la Ruta Nacional 7.
Cómo sobrevive en el Aconcagua
Para conseguir su comida, el ave recurre al buceo en las fuertes corrientes montañosas. Atrapa peces pequeños o distintos crustáceos bajo el agua mientras su pareja descansa sobre rocas cercanas para vigilar el entorno. Si necesitan desplazarse a otros sectores del río, realizan vuelos muy cortos al ras de la superficie hídrica.
Los ejemplares miden entre 38 y 46 centímetros de longitud a lo largo de un desarrollo vital que se da entre los 1500 a 4500 metros sobre el nivel del mar. Durante el invierno suelen observarse parejas solitarias que bajan a sectores menos fríos, o bien juveniles apartados de sus padres.
En verano, la etapa reproductiva trae consigo la aparición de crías para la especie. La hembra incuba hasta cuatro huevos durante unos 43 días con la compañía constante del macho.
