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El ambicioso plan para recuperar esta vía estratégica de Mendoza supone aprovecharla como espacio público.

Una Costanera amigable

Por UNO

La noticia de que el Gobierno está dispuesto a mejorar una de las vías más postergadas del Gran Mendoza, como es la Costanera, era largamente esperada ya que significa ponerse en sintonía con una ciudad que se moderniza, pero sin una planificación acorde.

Es una obra que supone mucho más que reasfaltar o agregar luminarias. Implica poner en valor todo lo que comprende esa estratégica avenida, tanto en las márgenes del canal Cacique Guaymallén, como en los espacios verdes que en distintos tramos la complementan.

A diario la transitan unos 100.000 autos y unos 4.000 camiones. Pero también en su entorno existe un movimiento tal que requiere pensar con mayor detenimiento cómo potenciar sus posibilidades de aprovechamiento en tanto espacio público.

Hoy hay zonas intransitables por falta de iluminación, lo que favorece las chances de los delincuentes. Lo mismo ocurre con aquellos segmentos parquizados que poco se pueden disfrutar y aprovechar una vez que cae el sol.

Al ser una de las principales vías de ingreso a la capital necesita no sólo de un reasfaltado completo, modernizar la red semafórica o incorporar una cartelería "visible".

Al margen de lo básico, que sin duda es garantizar una circulación segura y fluida, Vialidad contempla en su ambicioso plan todas esas obras complementarias que darían por resultado "una Costanera más amigable" con los peatones.

El gobernador Cornejo se encuentra en Estados Unidos como parte de una delegación argentina encabezada por el ministro Frigerio.

En su agenda figura la gestión de fondos del BID para financiar la obra de la Costanera. En principio serán unos U$S15 millones para los trabajos del tramo que comprende de calle Brasil (Ciudad) hasta la Rotonda del Avión (Las Heras).

El presente de esta avenida está marcada más por los aspectos negativos que por todo aquello que alguna vez representó.

Espacios abandonados, calzadas destruidas, falta de mobiliario urbano y de iluminación son una triste constante a lo largo y a lo ancho.

Si el resultado se asemeja a las maquetas virtuales de cómo quedaría la aggiornada Costanera, hay motivos para empezar a entusiasmarse.

De la pericia y el compromiso de los funcionarios de turno dependerá que el proyecto se transforme en una realidad que mejore la calidad de vida de los mendocinos.

FUENTE: borrar

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