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Cenaba cerca de donde fue el nuevo atentado. Debió evacuar el lugar. Volvió al otro día a pagar la cuenta.

Rechazo al miedo

Richard Angell es un inglés que se ha convertido, por estas horas, en un símbolo de la actitud que la sociedad británica está mostrando ante los actos de terrorismo que la ha golpeado en los últimos meses.

Angell era uno de los clientes que debió ser desalojado de urgencia de un restorán de Londres durante los ataques del sábado por la noche.

En ese suceso fallecieron al menos 7 personas y 48 resultaron heridas.

A la mañana siguiente, Angell regresó al establecimiento para pagar la cuenta de la cena que dejó a medias.

Un cordón policial le impidió hacerlo, pero asegura que regresará cuando el local reabra sus puertas.

Este hombre es director de un laboratorio de ideas llamado Progress, conectado con el Partido Laborista.

Defiende que sus compatriotas deben mantener la normalidad y mostrarse vitales y positivos.

El diario El País de Madrid citó unas palabras suyas que son contundentes:

"Esta gente no debe ganar. Borough Market es uno de mis lugares favoritos en la mejor ciudad del mundo. No voy a permitir que actos barbáricos de gente cobarde minimicen eso".

Y añadió: "Hay que pagar la cuenta y dar una propina a los camareros. Cuidaron de nosotros cuando deberían haber mirado por ellos mismos".

Y hasta se permitió sacar la humorística flema inglesa: "Es que era una buena comida y quiero disfrutar del resto de mi segundo plato", declaró Angell según el diario madrileño.

Pero no es el único. Buena parte de la sociedad británica está respondiendo desafiante a la oleada de atentados.

Así es como miles de personas acudieron el domingo por la noche a un nuevo concierto de la cantante en la ciudad de Manchester, en honor a las víctimas del reciente recital.

La prensa británica ha coincidido en presentar la actitud de Angell como un símbolo de la actitud valiente que la sociedad británica está mostrando ante los terroristas.

Todo un desafío para una urbe como Londres, una verdadera ciudad multicultural, donde esa característica de estar abierta al mundo ya es parte constitutiva de su ADN social.

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