EI Gobierno de Mauricio Macri ha sufrido la primera crisis interna tras conocerse el pedido de renuncia a la directora técnica del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Graciela Bevacqua, quien se enfrentó a las autoridades del organismo al cuestionar los tiempos de publicación de los índices de precios al consumidor (IPC). Dijo que necesitaba 8 meses, por lo menos, para difundir los nuevos datos basándose en las exigencias de parámetros internacionales.
El titular del organismo, Jorge Tedesca, aseguró que la ex funcionaria no se adaptó a los términos impuestos y que tampoco aceptó sugerencias de otros profesionales para trabajar. E, incluso, sostuvo que se animó a dar plazos sin consultarlo, ya que abril es el término para dar a conocer las estadísticas oficiales.
La salida de Bevacqua no es un hecho menor porque esta administración anunció su incorporación al INDEC con bombos y platillos, ya que la técnica rosarina había sido una de las primeras desplazadas en enero de 2007, durante la gestión del ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, quien dispuso la intervención a pedido del kirchnerismo.
En ese momento, su salida contó con numerosas muestras de apoyo, ya que -para muchos- fue el símbolo del silenciamiento del instituto y el fin de una época en la que se conocían los índices de inflación.
Ahora el macrismo parece borrar con el codo lo que escribió con la mano y aparta de su cargo a una prestigiosa técnica con años de trayectoria.
La urgencia de la Nación tiene que ver con la realización de las negociaciones paritarias y la escalada de precios luego del levantamiento del cepo cambiario. Su meta es tener listo el IPC en dos meses para tratar de marcar la cancha ante las publicaciones alternativas que no hacen más que preocupar a algunos funcionarios. Tanto los datos de inflación de la Ciudad de Buenos Aires como los de San Luis, corroboran la sensación que tiene la mayoría de la población, a la cual cada vez le cuesta más ir al supermercado y ni hablar de llenar el carrito.
Y como para sazonar esta situación, el Congreso volvió a difundir esta semana sus números luego de dos meses de ausencia: para ellos, el costo de vida aumentó 3,6% en enero. Con estas cifras, el panorama no es muy alentador.



