A causa de su creciente poder muchos funcionarios de la Casa Rosada son irónicos al referirse a Marcos Peña, el jefe de Gabinete, pero por las dudas lo hacen en voz baja.

Las acciones de Marcos

Uno de los chistes que circula en la Casa Rosada por estas horas dice: "En cualquier momento, Marcos Peña va a sacar un comunicado ratificando al Presidente".

La humorada tiene que ver con que en las últimas semanas han subido las acciones del jefe de Gabinete del Gobierno nacional.

Este funcionario, considerado la sombra que nunca abandona a Mauricio Macri, fue el encargado de anunciarles a dos estrellas del macrismo que se quedaban sin trabajo.

Los echados por Macri -vía Peña- fueron nada menos que el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y la titular de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini.

Ambos habían caído en pecado: quisieron demostrar más cintura y poder que sus referentes inmediatos. Esto es, que el jefe de Gabinete Marcos Peña -en el caso de Prat Gay-, y que el ministro Guillermo Dietrich, en relación a la ex jefa de Aerolíneas.

En apariencia lo que Macri ha hecho es reafirmar su autoridad, pero no a la usanza del látigo al que nos tenía acostumbrados Cristina de Kirchner. Parece haber seguido la letra de nuestro conocido sistema presidencialista, pero a la "manera zen" de Macri.

Peña lo echó a Prat Gay, pero de inmediato Macri le puso un avión para que llevara al desplazado hasta Villa La Angostura, donde descansaba, para darle sus explicaciones. Incluso le permitió dar una conferencia de prensa para que explicara los logros del blanqueo y se atribuyera gran parte de lo conseguido.

Lo concreto es que Marcos Peña, un politólogo de 39 años, ha ratificado su influencia sobre el Presidente a la hora de las decisiones claves. Todo debe pasar por él: la coordinación con los ministros, la forma de comunicar las novedades a la población y, ahora, también tendrá poder sobre la economía.

El diario El Cronista lo explicó así: a causa de su creciente influencia, algunos funcionarios son irónicos al hablar de Marcos Peña en los pasillos de la Casa Rosada. Eso sí, siempre en voz baja.

Si los brotes de la economía hubiesen sido verdes, muy probablemente no estaríamos hablando de estas cosas.

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