Editorial Lunes, 14 de noviembre de 2016

La "toma" de Tribunales

Otra vez Hebe de Bonafini ha amenazado con "tomar" los Tribunales. En esta ocasión afirma que lo llevará a cabo si "al loco" de Bonadio "se le va la mano" en la causa contra Cristina por el dólar futuro.

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, insiste en terminar de rifar el prestigio que supo generar cuando -casi en soledad- enfrentó a la dictadura y denunció la desaparición forzada de personas por parte del régimen militar que gobernó el país entre 1976 y 1983.

Con el correr de la reconquistada democracia, Bonafini comenzó a mostrar un costado político extremista, que excede su rol como luchadora no gubernamental.

Sus aportes para sacar a la luz las peores instancias de un Estado represor, un Estado que utilizó instancias terroríficas para combatir el terrorismo, se empezaron a diluir cuando Bonafini se jugó de lleno a favor del kirchnerismo y pasó a ser una especie de una superfuncionaria sin cartera.

Una funcionaria que terminó manejando cifras millonarias para la construcción de viviendas y para la conducción de una universidad militante. Ambos proyectos terminaron en escándalos financieros y políticos que están siendo investigados por la Justicia.

En los últimos días Bonafini ha salido a advertir de que si al juez federal Claudio Bonadio -tiene a cargo la causa contra Cristina de Kirchner por la venta de dólar futuro- "se le va la mano", va a impulsar la "toma" del Palacio de Tribunales.

Fue el mismo día que se conoció que la ex presidenta podría ir a juicio oral antes de fin de año.

Con sorna aseguró: "Le quiero dar las gracias a Bonadio porque cada vez que ataca a Cristina, tenemos miles y miles de argentinos que quieren defenderla, y si al loco se le va la mano, vamos y tomamos Tribunales".

No es la primera vez que llama a concretar estas rebeliones contra las instituciones. Durante las dos gestiones del cristinismo insultó y denigró a los magistrados que analizaban causas por corrupción de funcionarios kirchneristas.

Su accionar fue parte de la "colonización" de la Justicia que Cristina ordenó al digitar el nombramiento de fiscales y jueces militantes que debían blindar a los acusados K.

Triste reconversión de una luchadora.

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