Una de las figuras claves de los 12 años de kirchnerismo, el hoy diputado nacional y ex ministro de Planificación Federal, , que hasta ahora había sido intocable por la Justicia, sufrió un primer y duro traspié cuando el fiscal federal Carlos Stornelli pidió el desafuero y la posterior detención del poderoso funcionario de Néstor y Cristina.
El aval o el rechazo al pedido del fiscal lo deberá decidir el juez federal Luis Rodríguez.
La denuncia es por una causa en la que se investiga el presunto desvío de fondos pertenecientes a la Universidad Tecnológica Nacional, que habrían sido entregados a proveedores de la minera de Río Turbio, en .
La acusación dice que por disposición de Julio De Vido se giraron unos $400 millones de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) a proveedores de Yacimiento Carboníferos Fiscales de Río Turbio, que debían realizar la reconstrucción de un ramal ferroviario turístico, al que los funcionarios bautizaron como "el tren de la alegría".
Por orden del entonces Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido, el Estado destinó $400 millones a ese proyecto. Dos años después, sólo inauguraron una estación. Los fondos se desviaron sin licitación ni controles.
El tren turístico es uno de los ejemplos de cómo funcionaba el circuito financiero que montó el kirchnerismo a través de la empresa estatal YCRT, que administra la emblemática mina de carbón subterránea.
El ex interventor de esa compañía estatal, Atanasio Pérez Osuma -es hoy intendente de Río Turbio- firmaba contratos con la UTN de Santa Cruz para "asistencia técnica" o "capacitación de personal".
Pero en realidad se usaba a la UTN como pantalla para pagar a proveedores de forma directa y bajo la discrecionalidad de De Vido y de sus funcionarios, como Roberto Baratta, ex subsecretario de Coordinación y Control de Gestión.
El mecanismo fue denunciado ante la Justicia Federal por dos ex gerentes que trabajaron bajo la administración kirchnerista en el yacimiento.
Así, De Vido, jefe directo de , aquel secretario de Obras famoso por revolear bolsos con millones de dólares hacia un convento, parece haber entrado a un camino con muchos escollos para su futuro.
