Editorial Viernes, 7 de septiembre de 2018

El ejemplo del carnicero que no sube los precios

"Si compramos a precio viejo, vendemos a precio viejo" dijo el dueño de una carnicería de San José.

La crisis económica que vive la Argentina está golpeando fuerte a la población. Los aumentos de precios de los últimos días se están sintiendo cada vez más y esto puede comprobarse en el supermercado, en el almacén de barrio, en la farmacia o en el quiosco. No hay que ser opositor a esta gestión para afirmarlo. Lo admite el propio gobierno, desde el Presidente para abajo.

Esta situación ha obligado a todos a cambiar los hábitos de consumo. El desafío es ingeniárselas para comprar menos sin que se note tanto. Así es que el que antes iba a la carnicería y pedía un kilo de blanda, hoy opta por llevar 3 o 4 bifes, según los comensales de la casa. Esta conducta se observa cada vez más y la cuentan los propios carniceros que también se han visto en la necesidad de incorporar nuevas propuestas para los clientes. Por ejemplo para quienes buscan carne molida pero encuentran muy cara la especial y no se resignan a comprar la común ofrecen una de calidad intermedia.

En este contexto es que sobresale la actitud de Pedro Viscarra, dueño de una carnicería de San José, en Guaymallén, en la que atiene junto con su hijo Yamil. Este hombre aseguró que no aumentaría los precios porque la mercadería que está vendiendo la compró con los valores anteriores al último incremento. "Si compramos a precio viejo, vendemos a precio viejo" es su consigna.

El caso citado parece una rareza en estos tiempos de incertidumbre en que los comerciantes aplican aumentos por las dudas. Y ojo: es entendible que lo hagan frente a un panorama que aún no está claro y que los puede llevar a perder dinero o a no poder reponer mercaderías. Pero también hay que decir que a veces -muchas veces-esa especulación se sobredimensiona y así se producen abusos.

La decisión de Pedro es también una forma de sostener una fidelidad con los clientes. Él, más que nadie, sabe, conoce y palpa la realidad de los vecinos a los que cada vez les cuesta más hacer la compra diaria.

En estos tiempos en que se reclama el esfuerzo de todos, en los que los jueces se resisten a pagar el Impuesto a las Ganancias, gestos como el de este carnicero de Mendoza merecen destacarse porque, quién dice, quizás influyan en otros para que sigan el mismo camino.

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