Editorial Jueves, 3 de mayo de 2018

Duque, nombre para anotar

El dato es clave: la nueva centro derecha de Latinoamérica tiene un fuerte compromiso con la democracia.

Iván Duque. 

Todo indica que hay que ir sumando otro nombre a los nuevos líderes de la centroderecha latinoamericana.

Se llama Iván Duque y es el candidato que las encuestas presentan con más chances de triunfar en las elecciones presidenciales de Colombia.

Por estos días Duque cumplió una variada actividad en la Argentina -donde coincidió en actividades con Mario Vargas Llosa- y alabó la figura del presidente Mauricio Macri de quien dijo que "tarde o temprano va a recibir los réditos de su acertada agenda de reformas".

Duque, cercano al ex presidente Alvaro Uribe y muy crítico del actual mandatario Santos, es un hombre joven para la edad promedio que suelen tener los aspirantes a presidente en Latinoamérica.

Tiene solo 41 años.

Este postulante -que ha estudiado en Harvard y Georgetown- hace hincapié en resaltar un dato para él muy destacado.

Asegura que tanto Macri como el resto de los líderes que están hoy en el candelero en América Latina "tienen un fuerte compromiso con la democracia".

Tienen muy en claro -explica- que no hay ninguna posibilidad de salirse del sistema republicano y democrático.

Esta visión coincide con la de muchos analistas internacionales que acuerdan en la idea de que los distintos tipos de populismo (el de los Kirchner en Argentina, el de Correa en Ecuador, o el caso extremo de Maduro en Venezuela) han terminado por implosionar.

Las ciudadanías de esta región del mundo ya no compran eslóganes supuestamente revolucionarios que sólo han traído atrasos y que no han logrado bajar el porcentaje de pobres.

Es que el populismo necesita tener pobres para poder justificar el clientelismo y los subsidios.

Ahora las sociedades latinoamericanas, asqueadas de tanta corrupción, aspiran a vivir como en los países más desarrollados: con previsibilidad, con reglas claras, con posibilidades de ascenso social, de mejor acceso a la tecnología.

Esto no quiere decir que estos nuevos líderes latinoamericanos estén haciendo todo bien. O que sean un dechado de virtudes cívicas. Simplemente quiere decir que han sabido interpretar los nuevos puntos de partida a los que aspiran los ciudadanos.

Dejanos tu comentario