Análisis y opinión

Por qué los precios se resisten a seguir bajando

El mundo vive inmerso en un error histórico no corregido aún que genera una resistencia a la baja de precios en Argentina y en el mundo

En el siglo XIX, más precisamente entre 1827 y 1844 en Inglaterra, se produjeron 3 crisis bancarias e inflacionarias, que dieron origen a un debate de escuelas: la currency school y la banking school.

La primera liderada por el senador tory Robert Peel, y basada conceptualmente en las propuestas de David Ricardo de 1823, señalaba que las crisis se daban porque no existía un 100% de reservas (en aquel momento en oro) sobre el dinero que emitía el Banco de Inglaterra; mientras la segunda, liderada por John Fullarton y John Stuart Mill, señalaba que no había posibilidad de que existiera exceso de oferta monetaria, ya que operaba la ley del reflujo, es decir, todo exceso de emisión volvía al sistema para ser convertido en oro nuevamente.

La victoria de la currency school sólo duró 3 años, ya que en 1947 se desata una nueva crisis que generó una inmediata adhesión a la banking school, esto es, nada de reserva 100% sobre el dinero emitido por el Banco de Inglaterra, y lo más grave (he aquí el gran error de Peel), un sistema bancario funcionando con encajes fraccionarios.

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El sistema de encajes financieros aparece como uno de los causantes de la inflación, según el economista Daniel Garro.

El sistema de encajes financieros aparece como uno de los causantes de la inflación, según el economista Daniel Garro.

El mundo y Argentina inmersos en un gran error histórico

El gran error histórico sobre el que se asienta el mundo entero y Argentina en particular, es que al adherir al sistema propuesto por la banking school, el sistema financiero opera mediante lo que se denomina “encajes fraccionarios”. Cuando alguien deposita en un banco digamos $1.000, el banco debe guardar sólo una “fracción” de ese depósito y el resto lo puede prestar a un tercero, es decir, debe “encajar” (retener) un % que no puede prestar.

Supongamos que existe un encaje del 20%, esto implicaría que el banco de los $ 1.000 debe retener $200, y podría prestar $800. Luego el banco presta los $800 a otra persona, y esta los lleva a otro banco y los deposita. Este segundo banco retiene $160 y puede prestar 640 a otra persona.

Esta nueva persona a su vez los deposita en un tercer banco y este puede retener $128 y prestar $512. Y así podríamos seguir muchas veces más. El punto es que, en nuestro ejemplo, de $1.000 nominales, el sistema generó una emisión secundaria de $1.952 ($800 + $640 + $512), que sumados a los $1.000 originales y reales, resulta en una existencia monetaria total lista para entrar al sistema de $2.952.

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Argentina adhirió al sistema de encajes financieros y arrastra un error histórico. En la foto, el Banco Central de Argentina.

Argentina adhirió al sistema de encajes financieros y arrastra un error histórico. En la foto, el Banco Central de Argentina.

Aquí se presentan dos situaciones que generan las crisis recurrentes en el mundo y mucho más en Argentina.

La primera situación es que, los agentes económicos de nuestro ejemplo, tienen $2.952 para gastar en el mercado en lugar de los $1.000 originales y reales (emisión primaria), hay un adicional emitido de manera ficticia por el sistema fraccionario de encajes de $1.952 (emisión secundaria). Al estar disponible para ir al mercado en forma de gasto para consumo, ahorro nuevo e incluso inversión, altera precios (los eleva), tasas de interés (baja), producción (se producen cosas que sin esa emisión secundaria no se hubieran producido), etc.; generando una crisis inflacionaria.

La segunda situación es que, producto de la alteración en tasas de interés que devienen en una baja ficticia de la misma, comienzan a “ser rentables” proyectos de inversión que sin esa baja ficticia de la tasa no se hubieran llevado a cabo, dado que su tasa de rentabilidad no habría podido solventar la tasa de interés anterior a esa emisión. Cuando el mercado detecta esto, comienza a buscar retroceder en el camino iniciado, esto es, los bancos comienzan a solicitar que los prestatarios devuelvan su préstamo, y al no poder pagarlos, se produce una crisis de pagos y una posterior caída de la producción y nivel de actividad económica, sumada a una crisis bancaria, ya que cuando los que depositaron van a buscar el dinero al banco, no está.

¿Cuál fue el error de Robert Peel y su famosa ley bancaria monetaria? No haber incluido que los bancos, además de la reserva 100% de todo dinero físico emitido, tuvieran que tener un 100% de encaje en las cuentas a la vista (hoy serían cuentas corrientes, cajas de ahorro y depósitos de, como mínimo, 30 días, de acuerdo a la sugerencia realizada por el profesor Huerta de Soto al presidente Milei).

Argentina sufre mucho más este error histórico

Dado el historial monetario, crediticio y de deuda que tiene Argentina, este error histórico lo sufre mucho más que el resto de los países (que igual lo sufren, la suba del oro, la plata, Bitcoin, etc., es la muestra que el sistema está llegando a su fin). Debido a que los gobiernos han venido estafando a los ciudadanos argentinos desde 1935 (momento de la creación del Banco Central) en adelante, donde les han tenido que quitar 13 ceros a las distintas monedas evidenciando un robo a cielo abierto, el argentino promedio ante la más mínima duda que pueda volver a ser estafado, se dolariza de inmediato.

Veamos un ejemplo bien cercano en el tiempo. Previo a las elecciones en el AMBA y luego las nacionales, los agentes económicos compraron y dolarizaron sus carteras por un monto que representa el 50% del M2 transaccional privado (billetes y monedas en poder del público, cuentas corrientes, cajas de ahorro, y no incluye los depósitos públicos); esto es alrededor de u$s 17.500 millones en tres meses y medio, algo inédito incluso en la historia argentina reciente.

Si a esto agregamos que, la aparición en el mundo y obviamente en Argentina también, de los fondos de inversión denominados “money market” agregan emisión secundaria debido a que la gente puede usarlos para hacer compras (billeteras virtuales por ejemplo), el problema es todavía más grave, en un país que desprecia su moneda doméstica.

El gobierno del presidente Milei, ha encarado un proceso de reformas y transformaciones impresionantes, a pesar de las restricciones y obstáculos que tiene un país como Argentina.

En lo monetario, ha eliminado todos los grifos de emisión primaria de dinero, al comenzar a tener superávit fiscal (de caja) algo que no ocurría hace muchos años; ha bajado la deuda pública en unos u$s 50.000 millones en 2 años, pagando cash una parte y con ingeniería financiera otra parte. Hay reformas en todos los planos de la vida argentina. Pero este 5to grifo de emisión secundaria explicado anteriormente sigue en pie. El BCRA ha establecido a este momento, un encaje del 53% de los depósitos a la vista, y a los fondos money market también les ha colocado encajes mucho más altos para atenuar su emisión secundaria.

Pareciera que el proceso hasta llegar al 100% de encajes en cuentas a la vista más fondos money market seguirá su curso. El punto es que los precios reflejan esa dinámica y les está costando bajar más rápido.

Es verdad que existe una reestructuración de precios relativos muy fuerte vigente (adecuación de precios de luz, gas, agua, servicios en general), producto del descalabro heredado del gobierno anterior con precios controlados, cuidados, congelados, etc. Esto hace que aún falte adecuar los precios de venta de los servicios a sus costos reales de producción y disponibilidad, algo que estimo estará terminado hacia fines del 2026 y principios del 2027 sino pasa nada en el camino (comenzó el cambio en el sistema de subsidios). Esto altera las cifras de precios que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Pero el problema de la emisión secundaria sigue estando, en menor medida, pero sigue allí.

plazo fijo en pesos, bancos, tasa de interes
Imagen de pesos argentinos con una caída del poder adquisitivo.

Imagen de pesos argentinos con una caída del poder adquisitivo.

La gestión del sobrante monetario dejado por la gestión anterior, es muy delicado porque la demanda de dinero no acompaña. Las “famosas” Leliq que era deuda del BCRA, fue tomada por el Tesoro (que es donde siempre debió estar contabilizada), convirtiéndose en Lecaps, las cuales están siendo rolleadas a plazos de a poco cada vez más largos y a tasas más bajas, y en la medida que el superavit fiscal lo permite, se van pagando.

Pero el proceso es muy lento, lo que no permitiría ir mucho más rápido en el camino hacia un encaje 100% de cuentas a la vista más encajes altos en fondos money market. Al no poder pagar más rápido las Lecaps, si suben muy rápido los encajes, la tasa de interés subirá y afectará el nivel de actividad económica. Si paga más rápido aún teniendo superavit que lo permita, la tasa puede bajar mucho y en un contexto de baja demanda de dinero, la inflación puede comenzar a subir y con ello el tipo de cambio.

La llegada de inversiones, si el riesgo país lo permite (tiene que estar en 450 PB o menos durante un buen tiempo), ayudaría al proceso. Aumentaría la demanda de dinero por razones transaccionales, aumentaría la oferta de dólares en un contexto de oferta limitada de pesos, habría dolarización endógena y se podría acelerar la suba de encajes, sin afectar la tasa de interés. Como pueden ver, la economía argentina es como una partida de ajedrez. Ante el más mínimo error, puede ser jaque mate. El gobierno ha elegido lo que denomino “prudencia teórica”. Esto es, va aplicando la teoría de manera lenta pero segura.

Bajó la velocidad del carruaje que iba hacia el abismo, ha girado, pero quiere estar seguro que los caballos no se volverán a desbocar.

Esta es la razón por la que el proceso de baja de precios será lenta, con altibajos, y su dinámica estará atada a lo que suceda con el sistema fraccionario de encajes, único lugar por donde hoy “se filtran” pesos que gotean sobre una economía que aún tiene grietas heredadas. Las empresas y las personas deberán entender esto, tanto para sus precios de venta como para sus costos y salarios, si no quieren sufrir más de la cuenta en el camino.