El gobierno nacional oficializó la ampliación del RIGI para incluir proyectos de infraestructura ferroviaria y flexibilizar condiciones en el sector tecnológico. La medida fue suscripta por el presidente Javier Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
La medida se concretó mediante el Decreto 748/2026 en el Boletín Oficial para fomentar inversiones privadas destinadas a modernizar la red.
El Poder Ejecutivo modificó la reglamentación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para otorgar previsibilidad y seguridad jurídica a los capitales interesados en intervenir en el sistema ferroviario.
La decisión obedece al estado de deterioro y desgaste acumulado que presenta gran parte de la red de trenes de Argentina. Frente a este escenario, la Casa Rosada busca incentivar obras de gran escala para elevar la capacidad operativa y la seguridad en el transporte de cargas y pasajeros.
Las obras ferroviarias que podrán ingresar al RIGI
Con la nueva norma se redefinió el concepto de construcción para el ámbito ferroviario. A partir de ahora no solo se considerará como tal a la ejecución de trazas totalmente nuevas, sino también a los trabajos de renovación, sustitución, transformación o desarrollo de instalaciones preexistentes dentro de este esquema de incentivos fiscales.
Entre los proyectos habilitados para recibir beneficios tributarios figuran los siguientes puntos clave:
- Trazas y vías: construcción de nuevos tendidos, duplicación de vías en tramos existentes, renovación integral de vías en uso y rehabilitación de ramales actualmente no operativos.
- Puentes y estructuras: renovación integral de puentes, alcantarillas y obras de arte ferroviarias.
- Señalamiento y energía: instalación y modernización de sistemas de señalamiento automático o semiautomático, telecomunicaciones, electrificación de trazas y protección en pasos a nivel o cruces a distinto nivel.
- Nodos logísticos: obras vinculadas a la logística de carga, como centros de transferencia, puertos secos, plantas de desconsolidación y playas de maniobras.
El decreto especificó que quedan expresamente excluidas aquellas tareas de mero mantenimiento o conservación de rutina, ya que no implican una verdadera ampliación o transformación de la capacidad instalada.
Requisitos del sector tecnológico para el RIGI
La normativa también contempló flexibilizaciones para desarrollos del sector tecnología. Para que un proyecto de este tipo o una ampliación sobre infraestructura preexistente califique en el programa, deberá presentar componentes innovadores que difieran en al menos un 50% respecto de los existentes en términos de valor económico.
Adicionalmente, el Ejecutivo fijó una inversión mínima computable de U$S 250 millones y un ciclo de vida útil estimado en el mercado de hasta diez años para los desarrollos tecnológicos contemplados.
El impacto esperado en la infraestructura nacional con el RIGI
Con estas modificaciones reglamentarias, el Ejecutivo busca dinamizar sectores clave de la economía real y atraer desembolsos en proyectos estratégicos para la logística del país. Las autoridades confían en que la flexibilización de las normas impulse la llegada de divisas extranjeras e inversiones de capitales nacionales.
La medida generó expectativas en los sectores industriales y de transporte, los cuales esperaban señales de previsibilidad legal para presentar sus planes formales ante la autoridad de aplicación. Se prevé que en las próximas semanas comiencen a ingresar las primeras solicitudes de adhesión para obras prioritarias.
Fuentes consultadas: Boletín Oficial de la República Argentina (Decreto 748/2026), El Cronista, Ámbito Financiero y Noticias Argentinas.
En pocas palabras
- RIGI ampliado: Nación oficializó cambios para incluir obras ferroviarias y flexibilizar sector tecnológico.
- Fomento de inversión: buscan atraer capitales privados para modernizar la red y áreas de tecnología.
- Proyectos habilitados: incluye construcción, renovación de vías, puentes, señalamiento y nodos logísticos.





