Una docente de Godoy Cruz falleció luego de que se agravara el cuadro respiratorio que tenía tras haber contraído Covid y permanecer internada.

La docente Paula Ruano daba clases en la escuela Champeau, de Godoy Cruz, y estaba internada desde el 17 de abril. Por el hecho, el colegio declaró asueto y duelo en la institución.

Ruano era profesora de Geografía y tenía una amplia trayectoria en su profesión.

"Con profundo dolor debemos comunicar el fallecimiento de nuestra compañera de trabajo, la Profesora Paula Ruano. Lamentamos enormemente esta noticia y acompañamos a su familia en este terrible momento. La escuela declara DUELO por el día de la fecha y se suspenden todas las actividades", explicaron desde la escuela.

Ruano, en el 2019 fue galardonada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, de la que fue estudiante y egresada.

"De mis padres adquirí valores, principios y creencias; de la universidad aprendí a desarrollarme como personal de apoyo académico y obtuve mi título universitario. Por todo esto debo agradecer a tantas personas que me ayudaron y apoyaron con palabras de aliento, consejos y la comprensión de siempre", manifestó al recibir su galardón en aquella oportunidad.

Tras el fallecimiento, el vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, Gustavo Zonana, le dedicó las siguientes palabras:

Son las nueve de la mañana. En la oficina, una persona está a punto de ser fagocitada por una serpiente de planillas de asistencia, listas de docentes y de horas por liquidar, certificados para firmar. Afuera hay (había hace algunos años) una hilera (larga posiblemente) de estudiantes que quieren inscribirse. El teléfono suena, con relativa insistencia. Cuando la lucha le dé un respiro, lo atenderá. Ya arregló lo de las aulas, ya litigó con “Clases y exámenes” por los espacios para los cursos de idiomas, ya indagó sobre las fallas del sistema de cobros y siguió perpleja, ya pasó, versátil, de pugilista a embajadora, madre, coordinadora, mediadora lingüística y sentimental. Y aunque no siempre gane, se va a levantar – un mandato de acero, una fe, la movilizan – por más que la procesión vaya por dentro y al ajetreo matinal le sucedan las horas de clase en los colegios, después de las dos de la tarde. COVID-19 puede hoy lucir un galardón nuevo. Ahora estamos más solos por imperio de muerte, por un cuerpo ganado como un palmo de tierra por la tierra baldía. Nos queda tu amabilidad cotidiana, Paula, tu don de servicio, el recuerdo, imborrable, de tanta batalla, tanta charla, tantos cafecitos compartidos. Ojalá te alcance este abrazo de la Facultad de Filosofía, inmenso, intenso, en este tiempo duro de soledad y aislamiento.