Aniversario

Diario UNO: el privilegio de contar la realidad con ADN mendocino

30 años es mucho más que el aniversario de Diario UNO: es un sinfín de historias contadas y vividas desde una redacción que mutó del diario de papel al digital, potenciado y 24 horas activo

Cuando comencé a trabajar en Diario UNO tenía 24 años. Hoy tengo 52. Me aceptaron, allá por octubre de 1995, a prueba, "Téngalo una semana..." -le dijo Raúl Laurenzo al primer director Alejandro Gómez- "... y si no funciona, déle una patada en el culo", completó, socarrón -ahogando una risotada- aquel uruguayo inolvidable. A casi 28 años de aquel día, celebro los 30 años de Diario UNO: mi segunda casa.

Mi primera nota fue al médico Ignacio Berrios, que se postulaba para conducir el Círculo Médico de Mendoza. La última que acabo de escribir, este martes por la mañana, refiere a la condena a un abogado por mala praxis abogadil en perjuicio de un cliente. Intertanto, ¿cuántas notas? ¿cuántas historias? No me animo a sacar la cuenta, amigo lector.

Notas comerciales, de sociedad, políticas, policiales y judiciales. Ésas son algunas de las cuerdas que he tocado y toco desde aquella primera mañana en la vieja redacción de Pedro Molina 345 pasando Patricias Mendocinas, frente al Barrio Cívico.

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En 2002, el autor de esta nota con Marcelo Lencinas, que el día anterior estuvo secuestrado en su negocio de Guaymallén.

En 2002, el autor de esta nota con Marcelo Lencinas, que el día anterior estuvo secuestrado en su negocio de Guaymallén.

Digo Diario UNO y digo mi segunda casa porque entre historias, teclados, fuentes de consulta y primicias y no tanto y miles de cafés y charlas pasó más de la mitad de mi vida laburando de lo que me gusta: leer y escribir. Pero también compartiendo relaciones humanas, apurando almuerzos a un costado de la computadora o los cafés "de la máquina" o el puchito en la vereda porque se viene la hora de cierre.

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1997: el turno tarde de la redacción de Diario UNO.

1997: el turno tarde de la redacción de Diario UNO.

Las elecciones y la Vendimia son momentos en los que toda persona que se siente periodista quiere estar al pie del cañón, aunque sea domingo y los demás mortales se estén comiendo el asadito o aunque sea sábado a la noche y el resto tenga planes más mundanos. Y yo estuve casi casi siempre... ¡Si hasta me ofendí una vez que no me tuvieron en cuenta para las elecciones de no recuerdo qué año!

En épocas del Diario UNO de papel trabajé a la mañana, sin el vértigo de la hora de cierre hasta que en 2007 Jaime Correas, por entonces director, me propuso ser Jefe de Cierre. Y ahí sí que se trabajaba de otro modo. Contrarreloj. Como en un carrusel a medida que terminaba el día. Cumpliendo con la noticia pero esencialmente con la entrega del diario para que, de una vez por todas, arrancara la rotativa.

El suicidio de José Genoud en 2008 me encontró a mitad de camino entre la redacción y mi casa con la rotativa escupiendo ejemplares: hubo que parar la máquina, regresar, cambiar la tapa y escribir páginas interiores. Aquella madrugada, me dijo una vez Correas, "te recibiste de Jefe de Cierre".

La vida me confirió un raro privilegio en 2018: escribir el último número de Diario UNO de papel, el que puso fin a una era y abrió paso a la versión digital -iniciada en 2007- y ahora potenciada por los recursos humanos y técnicos.

La vida en la redacción de Diario UNO -la vieja o la multimedia que compartimos con los colegas de las radios y de Canal 7- ha sido intensa y gratificante. ¿Sinsabores? ¡También! Como en la vida misma...

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Con Luciano Bertolotti, otro histórico de Diario UNO, en los primeros años de redacción multimedia.

Con Luciano Bertolotti, otro histórico de Diario UNO, en los primeros años de redacción multimedia.

Aquí hemos visto y veremos crecer a nuestros hijos y encabezar o dejar de liderar algún proyecto individual; hemos visto a colegas marcharse a otras redacciones o irse de la vida y también llorado y celebrado de alegría y de tristeza y mucho más...

Si hasta a la pandemia hemos vencido, trabajando cada uno en su casa sin mirarse, sin tocarse, escuchándonos apenas...

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Jimena Díaz Guzmán, Paola Piquer, José Luis Verderico y Gustavo De Marinis en la redacción multimedia, antes de la transformación digital.

Jimena Díaz Guzmán, Paola Piquer, José Luis Verderico y Gustavo De Marinis en la redacción multimedia, antes de la transformación digital.

Aquí hemos pasado de la PC al trabajo remoto, del teléfono fijo a las reuniones por Zoom y de los celulares a pequeñas computadoras; de los cierres de la edición al diario 24 horas activo.

En Diario UNO somos privilegiados protagonistas de la realidad.

Contarla con ADN mendocino nos distingue.

José Luis Verderico es periodista desde 1993. Trabajó en Revista Aconcagua y Canal 7; desde 1995 escribe en Diario UNO. Es parte de Hora Libre, de radio Nihuil.También es escritor. Ha publicado El Detective Ming (2017), La Casa de la Ciénaga (2018) y Avelino Maure-50 años (2019); hoy trabaja en El Detective Ming-Parte II y La noche del terremoto (novela)

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