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Día de la Virgen de Luján: por qué se celebra el 8 de mayo

Este sábado 8 de mayo se celebra el Día de la Virgen de Luján, uno de los principales símbolos de la cultura y la fe que tiene Argentina

El Día de la Virgen de Luján, uno de los símbolos de la cultura argentina, se celebra el 8 de mayo de cada año en conmemoración de 1887 día en el que se hizo la coronación canónica de la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción que había llegado en 1630 a orillas del Río Luján, casi por casualidad.

La historia indica que aquel año el hacendado portugués Antonio Faría le pidió a un amigo que le enviara desde Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción de María Santísima para una capilla en Sumampa, Córdoba del Tucumán.

Llegaron dos imágenes que fueron trasladadas en carretas hasta orillas del río Luján, en la estancia de Rosendo, donde pararon a dormir. Cuando quisieron seguir el viaje no pudieron mover la carreta hasta que no bajaron la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de 38 centímetros de altura y realizada en arcilla cocida

Algo indicó que la Virgen no quería irse del lugar, la llevaron a la casa de Don Rosendo, y desde ese momento empezó a crecer la devoción y los milagros, sobre todo en la gente de campo que la llamó La Virgen Gaucha.

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La Virgen de Luján la patrona de todos los argentinos.

La Virgen de Luján la patrona de todos los argentinos.

La Virgen permaneció allí hasta 1674 e incluso hoy es un punto turístico conocido como el Lugar del Milagro. Está ubicado en la localidad de Zelaya, partido del Pilar.

Una vecina de la zona fue quién años después ofreció un terreno a unas cinco leguas de donde se encontraba la Virgen, sobre el Río Luján y allí se construyó el santuario al que en 1930 el papa Pio XI le otorgó oficialmente el título de Basílica.

El primer santuario de Nuestra Señora de Luján se inauguró el 8 de diciembre de 1763 y muchos de los próceres argentinos de la época le profesaron su fe e incluso Manuel Belgrano residió un tiempo en Luján y le ofrendó algunos trofeos de guerra, mientras que el General San Martín hizo lo propio en 1823, tras su gesta libertadora.

Patronazgos de la Virgen de Luján

  • 1930 se solicitó al papa Pío XI, la declaración de la Virgen de Luján como patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay, lo que se concretó unos meses más tarde.
  • 1934, el cardenal Eugenio Pacelli (luego fue el papa Pío XII) la declaró patrona oficial Congreso Eucarístico Internacional.
  • 1944 se la declaró patrona de las rutas argentinas.
  • 1946 patrona de la Policía Federal Argentina.
  • 1948 patrona de los Ferrocarriles Argentinos
  • También era patrona del Consejo Nacional de Educación.

Peregrinaciones

Cada 8 de mayo, miles de fieles se reúnen en la Basílica de Luján, es la fiesta patronal del partido, se realizan numerosos festejos además de recibirse gran cantidad de peregrinos.

El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, hay peregrinaciones masivas a Luján y la Peregrinación juvenil a pie a Luján, que se realiza en octubre, es la mayor manifestación de fe popular en la Argentina.

La oración a la Virgen de Luján

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria; hoy alzamos nuestros ojos y nuestros brazos hacia tí… Madre de la Esperanza, de los pobres y de los peregrinos, escúchanos…

Hoy te pedimos por Argentina, por nuestro pueblo. Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos.

Unidos estamos bajo la celeste y blanca de nuestra bandera, y los colores de tu manto, para contarte que hoy falta el pan material en muchas, muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes. Falta el pan del amor entre hermanos y falta el pan de Jesús en los corazones.

Te pedimos madre que extingas el odio, que ahogues las ambiciones desmedidas, que arranques el ansia febril de solamente los bienes materiales y derrama sobre nuestro suelo, la semilla de la humildad, de la comprensión. Ahoga la mala hierba de la soberbia, que ningún Caín pueda plantar su tienda sobre nuestro suelo, pero tampoco que ningún Abel inocente bañe con su sangre nuestras calles.

Haz madre que comprendamos que somos hermanos, nacidos bajo un mismo cielo, y bajo una misma bandera. Que sufrimos todos juntos las mismas penas y las mismas alegrías. Ilumina nuestra esperanza, alivia nuestra pobreza material y espiritual y que tomados de tu mano digamos más fuerte que nunca: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA, CANTA Y CAMINA!