La historiadora Agustina Prieto revisa junto a Cultura y libros lo ocurrido el 1º de mayo de 1886 en Chicago, la fecha que dio origen al Día Internacional de los Trabajadores, y da cuenta de las repercusiones a nivel local.

"Las conquistas obreras sólo se consiguieron con lucha"

Este año se cumplirán 130 años de la ejecución en la horca de cuatro trabajadores que habían sido acusados por la muerte de un policía en lo que se conoció como la Revuelta de Haymarket. Se trata de los Mártires de Chicago quienes junto a miles de obreros adhirieron un 1° de mayo a una huelga para reclamar por las 8 horas de trabajo. La fecha marcó un hito en la historia de las luchas obreras y ha movilizado a millares de trabajadores desde entonces. "Las conquistas laborales sólo se han conseguido con lucha", advierte la historiadora Agustina Prieto mientras revisa aquellos convulsionados días y cómo ese reclamo impactó en la historia social y política local.

Acusados de la muerte de un policía, de ser "enemigos de la sociedad y el orden establecido" y luego de un juicio que fue considerado una farsa fueron ejecutados George Engel (alemán, 50 años, tipógrafo), Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista), Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista) y August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista). Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero), también condenado a la horca, se suicidó antes de la ejecución de la pena. "No es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad", dijo antes de quitarse la vida.

En 1890, no mucho tiempo después de la revuelta y de lo que precipitó la protesta, Rosario fue, junto a Buenos Aires, de las primeras ciudades en conmemorar el 1° de Mayo. A la vez, en 1904 una huelga de los empleados de comercio pidiendo por las 8 horas de trabajo, el reconocimiento de la entidad que los agrupaba y el descanso dominical, entre otros derechos, arrojó en Rosario la muerte también de cuatro trabajadores, luego de una brutal represión de la policía en inmediaciones de la plaza Santa Rosa (hoy Sarmiento).

Prieto en diálogo con Cultura y libros analiza los hechos y repasa la importancia del reclamo desde entonces y hasta la actualidad, ante un panorama incierto del mundo laboral.

—Hace casi 130 años eran juzgados y condenados los trabajadores que luego se conocieron como los Mártires de Chicago. ¿Cómo y cuándo había comenzado el reclamo por las 8 horas?

—En 1884 una de las federaciones que reunían a los trabajadores norteamericanos se había fijado como meta que para el 1° de mayo de 1886 existiera una ley reglamentando las 8 horas de trabajo. Pero el reclamo venía desde hacía muchos años. Una de las primeras propuestas serias referidas a este tema es de 1810, cuando Robert Owen, un socialista utópico británico, plantea que la calidad del trabajo, de lo que produce un obrero, es proporcional a la calidad de sus condiciones de vida. En 1817, vuelve sobre el tema y plantea una suerte de lema, "8 horas para el trabajo, 8 horas para la recreación y 8 horas para el descanso". Desde entonces es un reclamo que aparece siempre.

—¿Qué ocurría en EEUU?

—Antes de mayo de 1886, el presidente de EEUU (Andrew Johnson ) promulga una ley, llamada ley Ingersoll, que establece que la jornada laboral va a ser de 8 horas aunque también dice que en casos especiales la jornada podrá ser hasta de 14 o 18 horas. Esa ley se reglamenta y no se cumple, entonces como no se cumple se hace una gran huelga. Esa huelga tiene uno de sus epicentros en Chicago.

—¿Qué ocurrió ese 1° de mayo de 1886 en Chicago?

—La huelga es generalizada. Uno de los pocos lugares donde se trabaja, en realidad es prácticamente el único, es la fábrica de maquinaria agrícola McCormick. Trabaja porque los obreros que estaban ocupados ahí eran esquiroles, rompehuelgas. Y esto era así porque desde febrero la fábrica estaba de paro porque a sus dueños se les había ocurrido que los obreros tenían que hacer parte de su trabajo de manera gratuita para construir una iglesia. Los trabajadores se niegan, van a la huelga y entran esquiroles. Durante esos días se hacen varios actos. El 3 de mayo hay una concentración en la puerta de la fábrica de McCormick, suena la sirena que marca el horario de salida y hay encontronazos. La policía dispara a mansalva, mueren seis obreros y queda un tendal de heridos. Para el 4 de mayo se convoca a un acto de repudio por lo ocurrido días anteriores. Asisten miles de obreros y también gran cantidad de policías. En el lugar donde estaban los policías, estalla una bomba que mata a un agente y deja malherido a otro. Ese es el momento en el cual la policía detiene a una cantidad muy grande de huelguistas y es el inicio de lo que va a ser el juicio a los presuntos responsables de la bomba que mató al policía.

—Nunca se pudo comprobar la autoría del atentado.

—Nunca se pudo comprobar quién fue, si la pusieron los anarquistas, obreros que no estaban vinculados a ninguna organización o si fue la propia policía. No se supo, pero lo cierto es que se abrió un proceso que estuvo plagado de irregularidades. Como por ejemplo, uno de los que finalmente ejecutan es un dirigente obrero que ni siquiera había estado ahí. Otro de los ejecutados es un periodista que tenía un periódico y que después de que la policía mata a las seis personas escribió una nota donde anuncia que empieza "la batalla" y pregona: "¡A las armas obreros!". Entonces, el hecho de haber escrito y publicado eso fue un argumento para hacerlo responsable. Los ejecutados eran todos activistas obreros, anarquistas muchos de ellos, pero nunca se pudo probar la participación fehaciente en lo que se los acusaba.

—¿Qué repercusión tuvieron la revuelta, el juicio y las ejecuciones?

—Ese juicio va a tener mucha publicidad, porque después de los sucesos de Haymarket una cantidad importante de empresarios decide por las suyas otorgar las 8 horas de trabajo. O sea, finalmente la huelga general y la paralización de Chicago y otras ciudades en torno de este tema había logrado, a un costo altísimo, las 8 horas. Esto no quiere decir que se trabajara en todos lados 8 horas, no era algo generalizado pero lo cierto es que el reclamo de las ocho horas va a ser el único tema que va a aunar a todos los trabajadores del mundo, incluso de distintas ideologías políticas. El descanso dominical tuvo sus detractores, como por ejemplo los anarquistas que cuestionaban que fuera el domingo, por el cariz religioso del tema. Pero las 8 horas fue una consigna que tuvo adhesión en todo el mundo, entre los anarquistas, los católicos, los socialistas y los protestantes.

—¿Y esto cómo repercute en el país y en Rosario?

—Rosario y Buenos Aires fueron las primeras ciudades en el país que conmemoraron el 1° de mayo. Ocurrió en 1890 y fue como la primera manifestación de organizaciones obreras en el país; salen a recordar a los mártires y a reclamar diversos derechos. Esto se relaciona con que en 1889 la Segunda Internacional reunida en París decide que el 1° de mayo de 1890 se concreten actos para conmemorar lo que había ocurrido a partir del 1° de mayo de 1886 en Chicago. Hubo actos en algunas ciudades del mundo. Las concentraciones visibilizaron a los trabajadores. Los diarios de Rosario cubrieron el acto y hasta en cierta manera reivindicaron los reclamos. Decían algo así como que los que ponen trabajo también tienen derechos. El acto partió de la plaza López para llegar a lo que ahora serían las inmediaciones del viaducto Avellaneda. A partir de ese momento, los trabajadores intentan que ese día sea no laborable. Así, si obtienen permiso de sus patrones no trabajan o muchos dejan de trabajar al momento de realizarse el acto. Eso dependía de la fuerza de cada organización. Lo cierto es que lo que muestra la historia de las conquistas obreras es que todo se obtuvo a partir de un reclamo, las 8 horas, el descanso dominical, todas fueron conquistas que hubo que obtener, nunca fueron concesiones, no vinieron de arriba, siempre fueron producto de la lucha.

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Mayo de 1886.  Grabado que muestra la explosión en la Revuelta de Haymarket.
Mayo de 1886.  Grabado que muestra la explosión en la Revuelta de Haymarket.

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