Dentro de la categoría de edificios comerciales, los destinados a Salud (clínicas médicas) y Hotelería son sin duda los de mayor densidad energética (consumo energético por superficie útil).

Los primeros requieren un tratamiento especial marcado por la complejidad de sus instalaciones, equipamiento, función, público, etc. Sin embargo hablar de energía en edificios hoteleros es una variable que está directamente ligada con la calidad, cantidad y variedad de servicios que puedan ofrecer a sus clientes. Incluso, veamos que la disponibilidad y uso de energía es llave o limitante a la categorización que pueda acceder dicho hotel.

Ahora, planteado este aspecto tan importante y enfocándonos en la sustentabilidad del negocio (desde lo energético y económico) cabe la pregunta: Qué prácticas, marcos o normativas existen para una gestión eficiente de la energía?

 Embed      

De todas las posibles, hay una que sobresale no solo por la posibilidad de adaptación y generalidad, sino también por su integración. Hablamos de la norma ISO 50001. La Organización Internacional para la Estandarización (ISO) es conocida por sus diversas normas en las que plantean Sistemas de Gestión (SG). Las más conocidas tal vez sean la 9001 (SG de Calidad) y la 14001 (SG Ambiental). La ISO 50001 propone un SG Energético (SGE), cuenta ya con más de 10 años de existencia y tuvo su última actualización en 2018.

Lo interesante de este tipo de normas es que son generales, es decir, pueden ser adaptadas a cualquier aplicación o procesos. Incluso, la tendencia en las últimas actualizaciones es la interrelación y unificación de los distintos SG. Es decir, que si una empresa ya posee una implementación en Calidad, la incorporación de un SGE sea mucho más simple.

Ok, pero la pregunta inicial sigue a medio responder. Qué implica un SGE? En qué y cómo puede ayudar? Y sobretodo, cómo se aplica en Hotelería? Bien, para empezar a responder estas cuestiones tenemos que mencionar que estas normativas no le dicen a uno qué hacer o qué es lo correcto.

 Embed      

Estas normas sirven para ordenar (que es el principio de toda mejora!). Así, comenzar a implementar un SGE en un hotel tendrá como primera tarea un relevamiento completo de los tipos de energía utilizados (gas, electricidad, vapor, renovables, etc). Se estudiarán usos, contratos de energía, facturas, incumplimientos, multas, etc. etc. Por otra parte, se deberá hacer un relevamiento completo de todos los equipos que consumen energía e instalaciones. Características, tecnología, mantenimiento, usos, etc. Un buen relevamiento también debiera incluir un estudio de la envolvente del edificio.

Es decir, qué pasa con la energía en la interacción de dicha envolvente con el medio y cuán eficiente es. A partir de éstas y algunas otras consideraciones, se logra confeccionar lo que se conoce como “Línea Energética Base”. Esta es nada más ni nada menos que el mapa de lo que sucede con la energía que se contrata (o produce) hasta transformarla en parte de los servicios en un hotel.

 Embed      

Llamemos a estos servicios: Climatización, iluminación, elevadores, suministro de agua caliente, lavandería, serv. Gastronómicos, climatización de piscinas, entretenimiento y todo lo que se identifique como tal y conlleve energía para su concreción.

Con lo anterior solo estamos rascando sobre la superficie del tema ya que, como dijimos, esto era el primer paso. Identificar y conocer cómo se utiliza la energía en nuestro negocio nos permite abrir la puerta a la correcta gestión y eficiencia. Esa Línea Energética Base será nuestra referencia. A partir de aquí podremos fijar objetivos concretos (y coherentes) de ahorro energético, evaluar y dirigir inversiones de recambio de equipamiento, tecnología, planes de mejoras y posibilidad de expansión de nuestra oferta de servicios. Todo un abanico de posibilidades que podrá ser contrastado metodológicamente y con real sustento. Además, y como ya mencionamos, estas prácticas podrían ser integrables a nuestros estándares certificados de Calidad.

Vemos entonces que estas normas plantean filosofías de trabajo y no recetas mágicas. Lo interesante tal vez es que con el tiempo el propio equipo de gestión reconoce sus capacidades sobre del negocio en el  ordenamiento y mejora de las tareas que habitualmente los ocupan.

Claramente ahora aparecen nuevas preguntas: Cómo implementar un SGE? Es necesario certificar la norma? Cuánto esfuerzo y tiempo conlleva? Cuál es la inversión económica involucrada? La respuesta a estas preguntas será particular de cada caso. La realidad es que todo comienza con la intención de querer cambiar y mejorar la Empresa. Existen equipos de profesionales capacitados que acompañan el proceso de implementación y puesta en acción de un SGE, atendiendo y adaptando las necesidades de cada negocio. Incluso, pudiendo acompañar en la certificación si esa es la elección.

Es importante entender que para este tipo de Empresas, el ordenamiento en su consumo de energía siempre hará más rentables las decisiones futuras.

Dr. Ing. Lucas Lago (www.sustentia.com.ar)