El Canal Cacique Guaymallén acompaña a Mendoza desde el origen. Este brazo del río que lleva el mismo nombre de la provincia, desvía parte de su caudal hasta Lavalle. Sin embargo, este curso de agua es parcialmente registrado por el imaginario mendocino, ya que si bien todos sabemos de su paso por el corazón de la metrópolis, poco conocemos de su trayectoria más allá de lo urbano, cuando abandona la Avenida Costanera, muy cerca de la rotonda del avión, donde se escapa de la trama urbana hacia el noreste.

Este canal que pierde el hormigón poco después de abandonar la  ruta, avanza solitario y salvaje entre antiguas fincas, algunos baldíos y el fondo de unas cuantas viviendas. En este contexto el canal despliega su generosidad hidratando la tierra, suelto y natural, abriendo meandros y permitiendo el desarrollo de árboles, arbustos y  animales que saben aprovechar este humedal. Un sector en el que la cuadricula mendocina se despeina y acompaña al canal con un trazado que copia su libertad. El canal, ha sabido ser también compañero de aventuras de sus orilleros, como se llaman los frentistas del canal, que todavía recuerdan anécdotas de chapuzones y juegos en este ámbito maravilloso y secreto para la mayoría de los mendocinos.

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Esta condición oculta del canal, ha sido aprovechada también para el delito y el descuido, generando inseguridad para los frentistas. El “camino del chorro” como también lo llaman los pobladores locales, lleva su nombre por el agua y también por los delincuentes que se escabullen por este sector. El espacio oculto evidencia además el descuido de un sistema que no ha sabido preservar este cauce como recurso, pudiendo advertir en él una considerable cantidad de escombros y residuos que quedan retenidos en la flora de costa y que dan cuenta también de la progresiva contaminación del agua.

Los vecinos del canal, desde hace muchos años vienen planteando a distintas autoridades la creación de un Parque Costero. Un parque que les permita conservar los servicios ambientales del humedal y que facilite el control social de este espacio, proponiendo además el saneamiento de sus aguas para recuperar la función recreativa que supo tener. Este reclamo ha sido tomado por Unicipio, quien coordina hoy múltiples visiones, intereses y competencias que convergen de la mano de distintos actores.

El año pasado, los vecinos expusieron nuevamente sus miradas, deseos y principales preocupaciones sobre este sector del Canal Cacique Guaymallén. En esta oportunidad la exposición tuvo lugar en la Enoteca de Mendoza en octubre de 2019, en el marco de una convocatoria realizada por Unicipio y en la que se conformó un equipo de trabajo con referentes de distintos organismos competentes: Municipalidad de Guaymallén, Municipalidad de Las Heras, Dirección de Hidráulica, Departamento General de Irrigación, Dirección Provincial de Vialidad, entidades del ámbito académico y científico como la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño de la Universidad de Mendoza y el CONICET y también algunos miembros de organizaciones interesadas en el tema, como la Red Argentina del Paisaje (Nodo Mendoza), el Club Ambientalista Causarí, entre otros.

Desde la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño de la Universidad de Mendoza nos sumamos con espíritu colaborativo a este equipo multisectorial de actores, acompañando al Unicipio en la integración de variados intereses, competencias y aspiraciones que se dan cita en este lugar.

En lo personal, como investigadora y docente de Urbanismo y Movilidad Urbana de la carrera de Arquitectura, el tema me cautivó al advertir la oportunidad de nutrir la gestión del territorio y aprovechar esta experiencia para inspirar a los arquitectos en formación. Por esta razón, junto con nuestros alumnos y docentes de las divisiones “B” y “C” de Urbanismo: Arq. Verónica Dinca, Arq. Liliana Reguero y Arq. Armando Serio, reflexionamos sobre la conveniente evolución del entorno del Canal.

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Es sabido por los arquitectos que los espacios públicos, especialmente los que confieren frescura y humedad a su entorno y que poseen atractivos paisajísticos que invitan a ser recorridos, atraen inversiones que se reflejan de diferente modo en el sistema: potenciado su atractivo o degradando incluso aquellos elementos que despertaron el interés inicial. Con la intención de anticipar posibles desarrollos para el entorno del Parque Costero, se abordó el tema desde dos perspectivas: una centrada en la materialización física de posibles unidades residenciales y otra orientada al planteo conceptual de la gestión urbana. Desde el ámbito académico, la participación  se encuadra en el Proyecto de Células Aplicadas, donde las cátedras de Urbanismo y la cátedra de Movilidad Urbana harán extensivo su aporte  al medio en una Jornada que se desarrollará a finales de agosto. Esta modalidad de vinculación busca acercar a los alumnos a problemáticas ambientales, fortaleciendo en ellos la responsabilidad social desde su campo disciplinar

  • La autora es docente y Extensionista FAUD UM Especialista en Planeamiento Regional

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