La última fecha de la Primera B Nacional no pasó inadvertida. En este caso, uno de los hechos que causó más ruido se produjo en el partido entre Guillermo Brown de Puerto Madryn y Agropecuario de Carlos Casares. El protagonista fue el volante central Gabriel Solís, surgido en las inferiores de Colón, quien fue a disputar una pelota barriéndose y se llevó la peor parte.
En los primeros segundos hizo como si nada, pero después no aguantó más y se tiró al piso solicitando la asistencia médica. Esto se produjo a los 11' del primer tiempo, en el que su equipo cayó como visitante por 2 a 0. Cuando se bajó la media se dio cuenta que tenía una profunda herida en la tibia.
"Se abrió la piel, el músculo y hasta se veía el hueso. Con ayuda de la enfermera que se encontraba en el club, suturamos la herida. Quedó con diez puntos y se le dio antibióticos y mucho hielo", explicó Marcelo Balari, médico de Brown, en diálogo con Vermouth Deportivo. Así lo atendieron en el vestuario.
